Heraldo-Diario de Soria

Creado:

Actualizado:

Llega la Navidad, esa época en la que todo tiene que ser felicidad y buen rollo porque sí y porque así está escrito. Un tiempo en el que sus señorías de las Cortes de Castilla y León van a trabajar el doble que el resto del año, nada de nada. Eso sí, con la misma soldada, que estas son fechas muy malas y de mucho consumo y no es cuestión por verse en un trance que descoloque a sus señorías y les impida ser felices.

Claro que si de descolocar se trata, descolocados los tiene el presidente de la Junta con los presupuestos y con todo lo demás. Cómo será que el discurso de estos de la derecha extrema contra Alfonso Fernández Mañueco se va asemejando, cada vez más, al de aquel otro que no hace tanto lucía chaqueta naranja, una de las tantas que ha lucido en esto de política, y que ahora habita en la parte alta del Parlamento autonómico. Que si no tiene palabra, que si les engaña, que si no hace nada, que si convoque elecciones... Oye, un calco.

Claro que si descolocados tiene a los de la derecha extrema, qué decir de esos que dicen que lideran la oposición en las Cortes, los números dicen que sí otra cosa son los hechos. Hay que disculpar a Luis Tudanca y los suyos, con lo que tienen dentro y lo que se les viene encima están como para preocuparse de otros menesteres. Bastante que cada 15 días le pregunta en la sesión de control. Y, encima, este mes ya ni descansar dos semanas le dejan descansar.

La estrategia del descoloque la tiene bien trazada Mañueco. Él aprueba el techo de gasto y presenta sus presupuestos, los publicita, los defiende, les da lustre. ¿Y qué hacen los demás? Criticar que no los registre en las Cortes, sin más alternativa. Bueno sí la de la posibilidad de un adelanto electoral que, si se fuera a producir, no lo iban a ver venir. Como le pasaba hace más de dos años a ese que ahora reside en la parte del hemiciclo del mausoleo de la avenida Salamanca de Valladolid.

Sería la primera que alguien registra un Presupuesto a sabiendas de que va a perder la votación y se lo van a tumbar. Que se lo digan al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que retiraba la aprobación del techo de gasto en el Congreso cinco segundos antes de saber que sus socios independentistas catalanes, los del prófugo Puigdemont, le iban a dar sopas con ondas. Claro que Sánchez, manque le pese al arrendatario de calle Génova mientras se lo permita su arrendadora madrileña, también los tiene descolocados.

tracking