Sesión doble en el salón de plenos
La semana pasada hubo sesión doble en el salón de plenos del ayuntamiento capitalino. Empezaron la semana con el pleno del debate del estado del municipio y acabaron con otro pleno para tratar de dar solución a la compleja situación de los trabajadores municipales. Cuando militaba en las juventudes del Partido Popular —de las que años después fui presidente—, recuerdo bajar a ver los plenos en directo. Muchos recordarán que éstos se celebraban los jueves por la tarde, y creo recordar que a las ocho. Esto favorecía a que muchos vecinos bajaran y, a veces, se liara algún que otro debate o trifulca entre el regidor de turno y el vecino cabreado. Quizás por esta razón los cambiaron al horario matutino, y quizás también por esto, salvo contadas ocasiones, nadie baje ya a ver el pleno municipal. Yo tengo por costumbre seguir viendo los plenos. Y ahora, gracias a las nuevas tecnologías, puedo hacerlo cómodamente desde el móvil. Aunque hayan pasado muchos años, pocas cosas han cambiado a la hora de valorar el pleno del estado del municipio. Para el que manda todo sigue estando en perfecto orden y camino a la idílica Arcadia, y para el de la oposición, todo es un caos propio de Sodoma y Gomorra. Nada nuevo bajo el sol. La verdad es que sí que se esperaba algo más de ese pleno, pero “naranjas traigo”, que decía una amiga mía de Valladolid. El otro pleno que se celebró y que también pude seguir, tenía como meta la aprobación de la modificación de la RPT de los trabajadores de la casa consistorial. Y salió adelante porque el tener mayoría absoluta, como los socialistas tienen, posibilita estas cosas. Los sindicatos habían amenazado previamente con abrir la caja de los truenos si se aprobaba lo que se aprobó, y por tanto ahora, habrá que esperar a si realmente hay algún tipo de acción sindical o “manifa” (como dicen en su jerga), o si por el contrario y con las navidades de por medio, se diluye el asunto entre mazapán y polvorón como a buen seguro sucederá. Y este pleno acababa con una moción del partido VOX para tratar de dar andadura a un museo sobre la Dieta Mediterránea en la ciudad, y que no salió adelante —para que luego digan que no se ponen de acuerdo en nada—, por el voto contrario de PP y PSOE. Hablé hace unas semanas con el precursor de la Dieta Mediterránea y buen amigo, Juanma Ruiz, y ya le dije eso de que nadie es profeta en su tierra y de que, lo del museo que tiene metido en la cabeza, se nos lo llevarán como siempre ocurre aquí. Y vaya por delante que lo del museo es un asunto complejo en el que el ayuntamiento de Soria, sin el respaldo de otras administraciones —como dejó caer el portavoz socialista—, poco puede hacer. Pero se trataba de dar un paso, hacer un gesto. Pero el problema es que fue VOX el que se adelantó y materializó eso de que, “quien da primero da dos veces”. Y claro, los otros, torpes ellos de no haberla visto venir y haberse adelantado, no pudieron perdonárselo. Cosas de la política.