Un nuevo tiempo para las Cortes, una oportunidad para la política
Las Cortes de Castilla y León afrontan un nuevo periodo de sesiones tras casi dos meses de vacaciones, pese a que muchos de sus inquilinos cobran cien mil euros al año. Es sin duda, el trabajo mejor remunerado de Castilla y León, a la vista de lo que hacen, e incluso del tiempo que dedican a su labor. Los hay que no han pisado por sede parlamentaria desde que se cogieron las vacaciones de Navidad, allá por el 20 de diciembre. Pero es más que un nuevo periodo de sesiones. Es un nuevo tiempo. Estrenarán un cambio en el liderazgo de los dos principales partidos de las oposición, PSOE y VOX. El del PSOE, Luis Tudanca, todavía acudirá de prestado al hemiciclo en virtud de ese «liderazgo compartido» proclamado por Carlos Martínez para la transición. Luego Tudanca se irá al Senado, que es lo que pidió cuando se apartó de la carrera orgánica para dejar paso sin ruido al alcalde de Soria. Contra todo pronóstico también desaparece en esta nueva etapa el que era líder reconocido de VOX, Juan García Gallardo, que llegó a ocupar la vicepresidencia de la Junta. En el PP, sin novedad en el frente. La estabilidad es la marca de calidad de la casa de Mañueco, por mucho que le cueste digerirlo a la oposición.
A la vista del devenir de las Cortes, en un constante declive por la acción o inacción de sus moradores políticos, esta es una oportunidad excepcional para el nuevo periodo de sesiones, el penúltimo antes de que las próximas elecciones autonómicas marquen una nueva etapa en el parlamento de Castilla y León. Una etapa en la que la política sea algo más que un alarde de retórica y reproches. Una etapa en la que el parlamento le sirva al gobierno para explicar sus políticas para el impulso y desarrollo de Castilla y Léon. Una etapa también para que la oposición ejerza un control y crítica real de las deficiencias, carencias y desequilibrios que atenazan a Castilla y León.
Ojalá el hemiciclo no sea nuevamente un satélite de la horrorosa política improductiva que se practica en los parlamentos de Madrid. Y no sea un lugar donde dominen los discursos sobre lugares comunes, sino sobre los anhelos y preocupaciones comunes de los ciudadanos de Castilla y León.
Es una oportunidad para la política. De los 81 procuradores de las Cortes depende, pero especialmente de los que cobran suculentos sueldos y dedicaciones exclusivas. O los que reciben sobresueldos por su dedicación no exclusiva. Y todo empieza por algo tan rudimentario como acudir diariamente al puesto de trabajo. La virtud de la retórica que hay que exhibir en los plenos no está reñida con el sacrificio por el trabajo de la política.