MÁS SE PERDIÓ EN CUBA
Donald Trump en Soria
Cuando Estados Unidos estornuda, Europa corre el riesgo de acatarrarse o, en el peor de los casos, coger una pulmonía. Dicho de otro modo y sin eufemismos: cualquier decisión que la primera potencia económica del planeta toma para salvaguardar su economía, tarde o temprano termina `jodiendo´ —por eso lo del eufemismo—, al resto de países industrializados. Es pronto para aventurar lo que ocurrirá si finalmente la amenaza estadounidense de los aranceles se lleva a la práctica. Pero todo indica que, de llevarse a cabo, perjudicará a nuestro país y en especial a nuestra provincia. Y no me refiero solo a las distintas empresas que podrían sufrir este gravamen en sus exportaciones, sino al maltrecho campo soriano, que ya no solo tendrá que luchar con la sempiterna burocracia europea y que les pone a los pies de los caballos año tras año, sino que ahora también, deberá hacer frente a una lucha entre titanes económicos con consecuencias impredecibles, pero nada venturosas. La política exterior del gobierno de España —ése que cada día se parece más a la casa de la Charito—, no está contribuyendo en nada a dar certidumbre a nuestro sector agroalimentario. Y por eso para una provincia como la de Soria, el estornudo de los Estados Unidos al que me refería al principio, podría hacerla pasar directamente a la UCI, o en el peor de los casos, a la sala de autopsias. Donald Trump estuvo en Soria. Pero no me refiero al actual presidente de USA, sino a uno de sus hijos con el que comparte nombre. Fue en el año 2019, y en el pueblo de mi difunta abuela paterna. Efectivamente, Donald Trump `junior´, estuvo de caza en Muriel de la Fuente. Y estos días y con la que está cayendo, me ha venido a la mente el pensamiento de si uno de los Trump que visito nuestras bellas tierras, percibió en algún momento la fragilidad de nuestros campos y la de sus gentes trabajadoras que hoy en día solo aspiran a llegar a fin de mes. Pero sería injusto echar todas las culpas de nuestros males presentes, pasados o futuros, al gigante americano. Oí decir el otro día al líder de la oposición, Nuñez Feijoó, que los enfrentamientos del presidente Sánchez con la administración Trump, así como el silencio cómplice de otros partidos en estos menesteres, lejos de dar certidumbre, podrían perjudicar al sector agrícola y ganadero. La posible política arancelaria del presidente norteamericano, podría ser la gota que colmara un vaso maltratado sistemáticamente y en los últimos años, por un gobierno insensible al campo español y a las maravillosas gentes que lo conforman. Que los jóvenes españoles —muchos de ellos sorianos—, no quieran continuar en el campo por no lograr percibir cierto futuro próspero, créanme que no es culpa de Trump, sino de políticos aviesos que criminalizan al campo y a quienes lo explotan. Ya veremos en qué queda toda esta algarada, pero con la de veces que he ido a cazar a Muriel, qué pena no haber coincidido con un Trump y poder haberle dicho: “Soria is not socialist”.