Innecesario adelanto electoral
Las elecciones en Castilla y León serán en marzo del próximo año, que es cuando toca. La legislatura, salvo catástrofe, llegará al final de sus días. Salvo catástrofe porque hoy en día la política es el arte de lo imprevisible y víctima de su propio vértigo. Estamos hartos de comprobarlo a diario. No habrá adelanto electoral. Pueden estar tranquilos los contrincantes de Alfonso Fernández Mañueco. Porque, además, no hay motivo alguno para un adelanto electoral. La estabilidad no sólo radica en la consecución de mayorías o la ausencia de minorías. La estabilidad radica esencialmente en la certidumbre económica y laboral, además de en la garantía del estado de bienestar. Los datos económicos y laborales refrendan esa estabilidad en Castilla y León. Igual que lo hacen en el resto del país. Esa es la estabilidad que quiere la gente, no la de la suma de procuradores en un hemiciclo cada vez más inservible a las necesidades de los ciudadanos. Cada vez más dedicado a los asuntos internos. Hasta tal extremo que lo que capitaliza la acción de las Cortes ahora mismo es una disputa sobre incompatibilidades y sueldos de los parlamentarios. La mejor prueba de que, o no hay grandes preocupaciones políticas en la comunidad o viven ajenos a la realidad. Seguramente un maridaje de ambas.
El PSOE de Carlos Martínez puede estar tranquilo y preparar sus listas y estrategia para dentro de un año. No debe inquietarle un adelanto electoral. Realmente Martínez pide a Mañueco lo que no desea. Y precisamente lo pide para neutralizar una posibilidad que sólo está en la inquietud y el imaginario del PSOE. Y, en cualquier caso, para que resulte creíble su exigencia de un adelanto electoral por motivos de agotamiento e inestabilidad, en coherencia, debería empezar el PSOE CyL por hacer partícipe a Pedro Sánchez de esa necesidad. Más inestabilidad y agotamiento legislativo que lo del gobierno central resulta inimaginable. A no ser que Carlos Martínez esté usando un metalenguaje y su mensaje vaya dirigido a Pedro Sánchez, que podría darse por aludido. Lo de que gobierne la lista más votada no es necesario pedirlo, ya ocurre en Castilla y León. Donde no ocurre es en el gobierno central. La única posibilidad de que Mañueco afrontase un adelanto electoral es si lo articula Pedro Sánchez, acosado por su intensa debilidad parlamentaria. Y no es seguro que Mañueco imitase a Sánchez en el adelanto.
Lo que sí llega es el debate del estado de la comunidad. En este caso, con adelanto. Es un buen momento para que el PSOE de Carlos Martínez se despoje del lastre que supone una década de fracasos en la oposición y exhiba su proyecto para Castilla y León. Tal vez sin pretenderlo, Mañueco le ha brindado una posibilidad inmejorable al regidor soriano para mostrar cuál es el rearme ideológico del que tanto habla y en que se sustancia. Aunque lo que requiere el principal partido de la oposición es un rearme de ideas y de trabajo, además de apego al conocimiento de los problemas reales de los territorios de Castilla y León.