MÁS SE PERDIÓ EN CUBA
Alcalde, no rice el rizo
Hace unos días, el alcalde de Soria, Carlos Martínez Mínguez, afeó al Partido Popular en el consistorio sus críticas por la supresión en los últimos años de alrededor de 600 plazas de aparcamiento en la ciudad. El alcalde se remitió a la estrategia ‘Soria 2030’ para justificar esa eliminación de aparcamientos, e ironizó sobre que los populares debían de estar dormidos o sin saber lo que aprobaron cuando dieron su voto favorable a esa estrategia de objetivos. Vamos, que vino a decir, sin que le temblara la voz, que el PP había votado a favor de la supresión de esos aparcamientos cuando votó ese documento. ¡Toma castaña! Se da la casualidad, que cuando se aprobó esa estrategia en el pleno de noviembre de 2021 —con unanimidad por cierto de todos los grupos políticos de aquel entonces—, yo defendí como portavoz de Urbanismo y concejal del grupo municipal del Partido Popular nuestro voto a favor. Recuerdo llevar la mascarilla puesta en mi intervención por las restricciones sanitarias de entonces y derivadas del COVID, pero les aseguro que no estaba dormido y que sé muy bien lo que se votó. Venir ahora a utilizar una declaración de intenciones —que es lo que es la llamada Agenda 2030—, para justificar la supresión obsesiva de plazas de aparcamiento y la erradicación silenciosa del vehículo —hechos que están por cierto provocando en muchos vecinos un cabrero indescriptible—, y hacerlo además enrolando al PP en ello como corresponsable subsidiario, es un ejercicio sumamente retorcido y muy facilón. Fíjense que si utilizando la misma lógica torticera del alcalde con la Agenda 2030 y el voto favorable del PP, a mí me diera por decir que él es un franquista porque a sus trabajadores municipales les paga la extra de julio y la extra de Navidad, que como bien es sabido, instauró el Generalísimo en nuestro país… ¿Suena a chiste verdad? Pues eso señor alcalde, no rice el rizo, que nos conocemos, y es usted más pájaro que pájara la ministra de Defensa. El querer como queremos todos una ciudad sostenible y con un aire limpio, no debería de ser excusa para coartar la libertad de los ciudadanos para moverse en ella como mejor estimen oportuno. Llenar las calles de carriles para bicicletas, cuando no tenemos ni siquiera una idea de cuántos usuarios existen, es hacer un brindis al sol para quedar estupendamente de cara a la galería y vender una ciudad fetén, pero camino al caos circulatorio. Si las medidas que se toman perjudican a la mayoría en detrimento de pequeños grupos, ahí hay algo que falla y que hay que corregir, créanme. Leí la semana pasada en Heraldo—Diario de Soria, que se pretende proyectar un parquin de 500 plazas bajo los terrenos de la recién cerrada cárcel. Vaya por delante que no es mala idea, porque la eliminación de tanta plaza de aparcamiento por algún lado se tendrá que solventar. El tipo de gestión y si será gratuito, es otro debate. Dormidos en el pleno dijo. Jamás. Y eso que, con algunos soliloquios que allí se oían, créanme, ganas me daban…