LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS II
Juan Antonio González Iglesias, "poeta actual bajo el signo clásico"
Un año más la Comunidad Autónoma ha reconocido a los mejores de los nuestros mediante la concesión de los Premios Castilla y León 2024. Un grupo de hombres, mujeres, y este año una niña, que han dado ejemplo de dedicación, tesón, trabajo, compromiso y buen hacer, como manifestó el Presidente Fernández Mañueco.
Hemos de reconocer que cada año estamos a la expectativa de que dirá el representante de los premiados, por regla general suele hacerlo el de las Letras, y de su pluma salen unos textos dignos de formar parte de nuestra literatura.
Esta humilde afirmación no nos debe sorprender cuando se han escuchado las palabras de Miguel Delibes, José Jiménez Lozano, Carmen Martín Gaite, mi querido maestro Gonzalo Torrente Ballester, Francisco Rodríguez Adrados, Gonzalo Santonja y así un largo elenco de grandes escritores.
Y como no citar a los tres últimos, tres grandes de la literatura española que faltaban ser reconocidos en su tierra y premiados con este máximo galardón. Evidentemente nos referimos a Juan Manuel de Prada, Fernando Sánchez Dragó y Fernando Arrabal.
El premio del año 2024 ha recaído en un poeta salmantino, Juan Antonio González Iglesias, pero no un poeta al uso.
González Iglesias es un poeta a la vieja usanza. Es un auténtico latinista, amén de un literato altamente formado y con claras incursiones en el arte conceptual.
Este doctor en Filología Latina ha sido definido como un “poeta alejandrino postmoderno”.
Su conocimiento sobre el mundo grecolatino, especialmente de sus poetas, filósofos y grandes hombres, lo dejó claramente patente en su magnífico discurso, en donde hizo una amplia relación de poetas griegos, latinos y españoles, haciéndose eco de los castellanos y leoneses a lo largo de la historia mostrando un permanente diálogo, al igual que en gran parte de su obra, entre la antigüedad y la modernidad.
Debemos destacar los párrafos correspondientes a glosar a sus compañeros premiados. Son unas líneas de una alta belleza literaria, donde, partiendo de poetas y poemas grecolatinos, los acerca a las figuras actuales y a sus méritos para obtener el galardón que anualmente convoca la Junta de Castilla y León.
Él mismo dijo al auditorio: “Les hablo, como ven, desde una lógica poética, que es un modo de pensar muy descuidado en nuestra época”.
Los miembros del jurado, del que tuvimos el honor de formar parte, remarcamos que estábamos ante un autor en cuya obra se hacía patente el ejercicio de fusionar escritos de autores grecolatinos y la más contemporánea modernidad. En su obra se observan géneros, citas e incluso elementos gramaticales de la poética grecolatina, que pone al servicio de las reflexiones contemporáneas.
Por eso no nos sorprende que se diga de él ”que ha llevado los clásicos a la calle”.
Sería amplio y excesivo relatar, aquí y ahora, su extensa obra desde aquella lejana de 1983: “La hermosura del héroes”, o "Jardín Gulbenkian" y la "Batalla de los Centauros", ambas editadas en el año 2019.
La labor de este catedrático ha recibido numerosos reconocimientos como el premio "Ciudad de Melilla", el "Gil de Biedma" o el "Nacional de la Crítica".
De su ya mencionado discurso, soberbio, una auténtica pieza literaria, nosotros nos quedamos con una frase que González Iglesias extrae de Cicerón: "Si renunciamos a la poesía, a la filosofía o a la historia, nos volveremos menos humanos".
Siendo salmantino, no nos sorprende su amor al Tormes, que también lo hace suyo, igual que su añorado don Miguel de Unamuno, de ahí que finalizase su intervención con una breve canción: "Castilla".
“Vas recortando un arco de frescura / en la corteza del planeta, curva / que pertenece al cosmos, Tormes mío, / ¿desde qué punto del espacio puede / verse tu alfanje azul que escinde el cielo / en la ventana abierta? Estoy tranquilo / al verte. Ojalá sea como tú /todo lo que me espera".