Patrimonio cultural y prevención de incendios

Paisaje de Las Médulas quemado.
LA ESPAÑA occidental arde.
Castilla y León arden.
El viejo reino de León arde.
Varios fallecidos, casi medio millón de hectáreas han ardido, edificios quemados, centenares de personas han tenido que abandonar sus casas y toda su vida temporalmente, etc.
Más de cuarenta detenidos y más de cien investigados como autores de los incendios.
En definitiva y como ha dicho el monarca Felipe VI: «realmente desolador».
Estos graves acontecimientos, que han causado un tremendo dolor a miles de personas y que han producido cientos de páginas en los medios de comunicación, nos han hecho pensar en si debíamos o no dedicar una “sábana quincenal” al patrimonio cultural y a las emergencias.
Nuestros largos años de profesión y de amor al patrimonio y nuestra vinculación con el Bierzo, entre otros motivos por ser promotores de la declaración de las Medulas como «Patrimonio Mundial», nos ha inclinado al final a redactar esta colaboración.
Colaboración meditada, dada la realidad sangrante que han vivido miles de familias, pero estimamos que nuestro deber moral también es comentar los temas de patrimonio cultural y especialmente desde un punto de vista de prevención. Aunque en este caso, al parecer y según los medios de comunicación, solo ha afectado, ¡y qué solo! a las Médulas.
No obstante, este impresionante conjunto tiene futuro y un futuro importante, como afirmó Felipe VI. El presidente Mañueco se comprometió a ello y ya ha puesto medidas no sobre la mesa, sino también sobre el terreno y prueba de ello son las actividades que magníficamente está coordinando el consejero Santonja, asesorado por un valioso grupo de conocedores del tema.
Demagogias e intereses políticos al margen, se ha demostrado desde la Junta de Castilla y León, una rapidez en intervenir y un apoyo económico nada acostumbrado.
Desde un punto de vista patrimonial es difícil, por no decir imposible, tener previstas actuaciones de prevención ante un incendio como el ocurrido en el paraje de las Médulas.
Pero a fuerza de ser sinceros debemos indicar que la Junta de Castilla y León, desde hace años, tiene una «Guía de prevención de incendios para edificios de interés patrimonial», elaborada por un grupo de expertos con Cristina Escudero, responsable de la Unidad de Gestión de Riesgos y Emergencias en el Patrimonio de Castilla y León, a la cabeza.
Precisamente con el objetivo de tener estas actuaciones previstas, Soria fue sede de unas jornadas al efecto, en la que participaron diversos especialistas en el tema, incluidos miembros de la UME.
Pensando en dar ejemplo, en nuestra provincia se elaboraron, financiados por la Junta, dos planes de emergencias. Uno centrado en el Monasterio Cisterciense de Santa María de Huerta y otro en la iglesia de San Millán en Oncala, sede de un importante conjunto de tapices flamencos.
Estos trabajos cuentan con unos fundamentos de incendio, unos elementos introductores a los riesgos, con especial atención a las salas de calderas, a los pararrayos o a los elementos de electricidad.
Igualmente se exponen los medios y medidas de autoprotección, especialmente enfocados a sistemas automáticos de detección y alarma de incendios y a la instalación de un sistema, igualmente automático, de extinción de incendios.
No olvidemos que durante los primeros instantes de una emergencia es necesario tomar una serie de decisiones que pueden facilitar o dificultar la posterior gestión de la misma. Cuanto antes se detecte el posible accidente, más sencilla será su gestión.
Todo lo expuesto figura en la mencionada «Guía» de prevención, así como un directorio telefónico.
Por último, y como referencia importante, debemos señalar la existencia de otros manuales y recursos que versan, igualmente, sobre protección de patrimonio cultural y como hay que actuar en casos de necesidad. Baste citar algunos ejemplos como: «El Plan Nacional de emergencias y Gestión de Riesgos en el Patrimonio Cultural», «El Manual de prevención de incendios en recintos religiosos», «El Plan de prevención de emergencias patrimoniales», «El Libro manual básico de seguridad y protección contra incendios en Ciudades Patrimonio», etc.
Pero, pese a todo ello, nos preguntamos: ¿cuántos titulares de edificios y/o colecciones son conscientes de todo ello? Siempre se piensa en que no va a pasar nada o que actuarán los bomberos rápidamente.
La realidad nos dice que unas veces es posible, como en el reciente incendio de una capilla en la Catedral de Córdoba y en otras ocasiones, la mayoría, no sucede lo mismo. Véase Notre Dame de París.
Por cierto, fuera de nuestro ámbito regional y en algún punto de España, no hemos leído nada sobre el fuego de las Médulas. Sin embargo, sí recordamos lo acontecido en el año 2023 en los incendios de Rodas, en Grecia; Dubrovnik en Croacia o Sintra en Portugal y como rápidamente la Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial expresó su profunda solidaridad y apoyo con las comunidades afectadas.