Heraldo-Diario de Soria

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A finales del siglo XIX se inauguraba la que fuera primera línea ferroviaria de la provincia y a día de hoy la única. ¡Y gracias, oiga! Más bien a trompicones, como caballo percherón, y a base de mucho traqueteo ha conseguido llegar hasta esta tercera década del siglo XXI, A base de parches y remiendos, con arreglos que nos dejan sin tren un año sí y otro... Arreglos y remiendos que no sabemos muy bien para qué sirven, ya que superado el trance y vuelto a poner en marcha el convoy, hay que hilar muy fino para encontrar diferencia con lo que había antes del parcheo. En alguna ocasión cambian los ferrocarriles por otros supuestamente más modernos, eficaces, seguros... Vamos, el ¡No va más! Pero, casi sin solución de continuidad, suele venir el chasco y... ¡zas! a la primera de cambio la moderna o modernísima máquina diésel se para en medio de la nada. Y ahí se queda, creando paisaje. Malestar y frustración entre los viajeros hasta que llega un autobús que los recoge para llevarlos a su destino. Y esto, evidentemente, ocurre en trayectos tanto de ida como de vuelta, que en eso no hay distingos.

Ya en 2005 RENFE nos invitó con una campaña más provocativa que las señoritas de la calle de la Montera de Madrid, en la que podíamos leer: “Vamos al futuro. ¿Subes?” Y aquí, estamos, plantados en el futuro de aquel entonces, sin tren, ¡otra vez!... porque ahora se moderniza no sé qué infraestructura y bla, bla, bla... Pero en esto que llega la noticia bomba: electrifican la línea Soria-Torralba. Bueno, entiéndanme, quiero decir que anuncian la electrificación de la línea y, es más, según leemos, el señor Alcalde ha dicho que esto no tiene vuelta atrás. Pero, eso sí, lo que lógicamente tendrá es esa serie de trámites casi interminables y, por supuesto, de estricto y obligado cumplimiento: estudio de viabilidad, estudio presupuestario, estudio de impacto ambiental, plazos para unas cosas y otras, plazos para alegaciones, presentación en Consejo de Ministros y aprobación por parte del mismo, licitación del proyecto... Comisión que estudia el proyecto, Comisión que lo aprueba, Comisión de seguimiento (¿qué será lo que siguen...?) y finalmente, otra vez no sé cuánto tiempo sin tren para que se lleve a cabo la infraestructura. ¡Ufff!, me mareo solo de pensarlo. Y, a todo esto, después de unas obras y otras, no hay forma humana de que el recorrido de Soria a Madrid en tren, baje de las tres horas de duración que a mí, qué quieren que les diga, teniendo en cuenta la distancia que nos separa de la capital de España, se me antoja un poco excesivo para los tiempos que corren. Y, por cierto, hablo de tres horas en condiciones normales, palabra esta última muy mal empleada en este caso, porque lo que no es habitual no puede denominarse normal y, francamente, es muy raro el viaje que cumple con el horario establecido. Es decir, que las tres horas no son lo habitual. Ya se sabe que las cosas de palacio van despacio, pero si el palacio es, además, de Soria, entonces ya ni les cuento. Y uno empieza ya a dudar de todo, porque les cuento que leo en internet que esta línea ferroviaria, inaugurada el uno de junio de 1892, tardó en completar los noventa y tres kilómetros que aproximadamente tiene de longitud, cuatro años. ¿Cuántos años lleva en construcción la autovía del Duero y aún no ha cubierto los aproximadamente cien kilómetros que nos separan de Aranda de Duero? ¿O cuántos años llevan en obras los escasos kilómetros de las travesías sorianas? Teniendo en cuenta la actual tecnología que, obviamente, nada tiene que ver con la que había a finales del siglo XIX... Vamos que... ¿usted lo entiende? ¡Yo tampoco!

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