MÁS SE PERDIÓ EN CUBA
Cuentos que se acaban
«Otro cuento que se les acaba». Lo decía el alcalde de la ciudad hace unos meses cuando anunciaba la orden de demolición a la famosa planta ilegal del edificio cercano al campo de Los Pajaritos con el que comparte nombre. Y se lo dedicaba al Grupo Municipal del Partido Popular en el consistorio que trató de convertir este asunto -y parafraseando al insigne Winston Churchill-, en sangre, sudor y lágrimas. Algún concejal incluso (avezado en las artes del cambio de cromos), iba a comerse el mundo con este asunto; pero más bien se lo comieron a él y el tema dejó inexplicablemente de dar más de sí. Qué cosas. Lleva razón el alcalde con eso de que los cuentos se acaban. Pero cuando veas las barbas de tu vecino pelar, echa las tuyas a remojar. Y es que precisamente a los socialistas sorianos también se les está acabando el cuento, y mucho, con el Hospital de Santa Bárbara y que se encuentra a punto de estar concluido al cien por cien. Tan traumatizados y taciturnos andan con este hecho, que ya se han inventado un nuevo cuento al que han titulado: «Quieren cerrar el Hospital Virgen del Mirón», y del que no ahorrarán artimañas varias, lo verán, para convertirlo en `best seller ´. Vaya por delante que es innegable el retraso que han llevado las obras de este edificio hospitalario; demasiados años quizás. Pero lo que es imperdonable, y les perseguirá siempre, es la obscenidad que han demostrado en los años que han durado las obras, quienes creyeron que hacer política de forma rastrera con la sanidad era una buena idea. Y lo hicieron, unos más que otros, hasta el punto de rozar lo peor que uno puede llevar dentro. De lo que rebosa el corazón habla la boca, ya saben. Basta con buscar en la hemeroteca para ver las barbaridades que algunos vomitaron utilizando asuntos muy sensibles que deberían de haber quedado al margen. Ahora es a ellos a quienes se les acaba el cuento. Y como era de esperar, porque son así de previsibles, ya están volviendo a calentar motores -ahora con el llamado hospital viejo-, para tratar de convertirlo en su nuevo caballo de Troya y tratar así de continuar arremetiendo contra el Ejecutivo regional y volver a alarmar a la población con la sanidad. No les sirve que desde la Consejería del ramo se haya dicho que este hospital no se va a cerrar. Pero es que, en el fondo, les da igual si se cierra o no. De hecho, los más interesados en que se cerrara serían ellos para tratar de ganar un relato que hasta la fecha tienen perdido. Pero una vez dicho esto, lo que sí que hay que decir, es que el Hospital Virgen del Mirón necesita inversiones para revertir poco a poco el estado de unas instalaciones que el inexorable paso de los años ha ido envejeciendo. Los 750.000 euros presupuestados para readaptar espacios en esas instalaciones e implantar allí la Unidad del Dolor como se anunció hace unos días, es la prueba palpable del compromiso del Gobierno de Fernández Mañueco con este edificio. Los otros cuentos, los que algunos nos quieren contar, pueden ahorrárselos.