Marear la perdiz
En la política, como en la vida, lo peor es la indefinición, el ir dando tumbos. El ahora sí, ahora no. Ahora sí, pero no así. Vamos, lo que viene siendo el marear la perdiz. Que es justo que llevan haciendo el de las tierras altas de Soria del socialismo castellano y leonés, de nombre Carlos y de apellidos Martínez Mínguez, y su tropa, los Daniel de la Rosa, Nuria Rubio y Patricia Gómez Urbán, con los presupuestos de Castilla y León para 2026.
Primero, que si Alfonso Fernández Mañueco no se atreve a presentar las cuentas porque no tiene proyecto y está muy a gusto en su sillón y, por tanto, es mejor que convoque elecciones, cuando no que dimita. Después, cuando las presenta, que si son propaganda electoral. Y, para rematar, que están dispuestos al diálogo y a negociar, pero eso sí como diga el de las tierras altas sorianas, sólo con él y a los demás representantes de las Cortes de Castilla y León, que se la den con queso. Viva el parlamentarismo democrático, nótese la ironía.
Por no hablar del circo de la enmienda a la totalidad. Que si lo están pensando, que si ya veremos, que si es posible que sí..., que si la abuela fuma. Y, como remate, hoy se plantarán ante Carlos Fernández Carriedo para hablar de un Presupuesto que califican de «infame» y que van a enmendar en su totalidad. Es de suponer que la reunión con el consejero de Economía y Hacienda será un visto y no visto. Vamos, un hola, qué tal consejero; hasta luego. Aunque, ya verán como la tropa de Martínez Mínguez la alargará un poco por aquello de hacer que hacen, lo mismo que con estos encuentros que vienen marcándose con unos y otros para engordar su web con fotos, y continuar mareando la perdiz.
El mismo mareo de perdiz de la derecha extrema de VOX. Estos rizaban aún más el rizo. A David Hierro, el del gurruño, y sus huestes, quienes también reclamaban los presupuestos para después calificarlos como propaganda electoral, no les parecía bien que el consejero les recibiera hoy. No, no, ellos querían otro día. Hombre, a quién se le ocurre pedirles que se reúnan sin haber escuchado antes a las consejeras de Educación y de Industria. No, no, ellos el fin de semana, el sábado o el domingo. Soy yo Carriedo y les planto la reunión el sábado a las siete de la mañana. Al fin y al cabo, estos son la España que madruga, dicen ellos. Eso sí, todavía no se sabe para qué, más allá de para expandir su discurso xenófobo y negacionista del cambio climático o, peor aún, de la violencia de género. Como no veían otra excusa con la que seguir mareando, se despachan con que no les gusta el día de la reunión. De traca.
Miren, señores del PSOE y de la derecha extrema, esto es muy fácil, si no les gustan los presupuestos, lo dicen, lo razonan, presentan una enmienda a la totalidad y aquí paz y después gloria. Lo demás es marear la perdiz.