LOS TRABAJOS YLOS DÍAS II
Tradiciones: Todos los Santos y los Difuntos
“El recuerdo forma parte de la vida, y las nuevas formas de homenaje muestran que la sociedad busca mantener ese vínculo de manera constante”. Xavier Munt
Hemos de reconocer que cada vez que llega el primer día del mes de noviembre recordamos a nuestra madre encendiendo unas lamparillas, que permanecían hasta agotarse, en recuerdo de los seres queridos que ya no estaban.
Hoy somos nosotros los que rememoramos a nuestros mayores que se fueron y vienen a nuestra memoria diferentes imágenes: cementerios, flores, etc. Y curiosamente echamos en falta la representación teatral del Don Juan de Zorrilla, aunque por estas fechas siempre retomamos este libro que lo alternamos, algunos años, con la obra del mismo título de nuestro maestro Gonzalo Torrente Ballester.
Ello nos lleva, en esta sábana quincenal, por una parte, a evocar estos días y por otra, a conocer lo que se hace hoy entorno a la muerte.
Siempre nos ha llamado la atención las conmemoraciones. El día 1 de noviembre: «Día de todos los Santos» y el día 2: «De los fieles difuntos» y nos preguntábamos: ¿por qué siendo el día de los difuntos el dos se va más a los cementerios el día de los Santos?
El tiempo y la lectura nos lo explicaron de forma meridianamente clara. «La Iglesia celebra un día solemne por todos los difuntos que han salido del purgatorio, se han santificado y gozan de la vida eterna en la presencia de Dios». Y este día se centra más en bebes y niños. Mientras que el día de recuerdo a los «difuntos», se debe centrar en orar por las almas de los fieles fallecidos.
Y muchos se pueden preguntar: ¿se mantiene esta costumbre hoy día? Nos referimos a qué se hace el 1 de noviembre, teniendo presente que existen personas que vienen optando por una conmemoración laica.
Recientemente se ha publicado una encuesta: «El día de Todos los Santos», encargada por el Grupo Memora y realizada por Ipsos. Y pese a los que venimos leyendo en diferentes medios el resultado, resulta curioso.
Seis de cada diez entrevistados mantienen la tradición de conmemorar este día. Sin embargo, se aprecia una cierta transformación de los rituales y la significación con sus difuntos e igualmente se ha podido observar una marcada diferencia entre diferentes territorios.
Madrid (53%) y Cataluña (52%) son las Comunidades en donde los índices son menores y frente a estas tenemos a Extremadura y Andalucía, ambas con el 73%, siendo las de mayor arraigo.
Lo que sí ha cambiado es el concepto que se tenía de esta fecha como meramente religiosa, pues el 55% estima que es un día para honrar a sus antepasados y ahí finalizan, especialmente los más jóvenes. De ello se desprende la evolución generacional de entender el duelo. Es evidente que se mantiene la tradición, pero se constata una transformación que no implica la pérdida del sentido, sino una evidente variación.
Resulta curioso ver como la mayoría (80%) realizan actos recordatorios, pero no únicos. El 48% suelen ir a los cementerios, un 30% se inclinan por tener reuniones familiares y el resto optan por colocar flores en lugares que significaron algo especial para los difuntos. Es evidente que estamos asistiendo a una muestra de actitudes emocionales más que religiosas.
No obstante, esto no nos debe sorprender, pues, aunque se mantiene el realizar algún tipo de rito al fallecer un ser querido, la realidad nos dice que en un porcentaje importante la expresión ha evolucionado y el duelo se muestra con diferente simbología e incluso en numerosas ocasiones son las mismas personas antes de fallecer las que marcan el duelo que desean. Pero si profundizásemos en ello podríamos observar como en el fondo se mantienen las tradiciones, especialmente en el mundo rural.
De las conclusiones del citado estudio de Ipsos podemos extraer, con evidente rotundidad, que el «Día de Todos los Santos» se mantiene vivo, pero con ese matiz diferencial de pérdida de sentimiento religioso y búsqueda de emoción y memoria compartida.
Todo esto que hemos venido comentando es lógico, pues junto al peso que está tomando la decisión de las personas por la incineración, se puede contemplar como los servicios funerarios están evolucionado en búsqueda de una excelencia que se adapte a las necesidades de la sociedad actual y que dé respuesta a las demandas de esta.
Permítasenos finalizar con una tradición que, como ya hemos indicado, es una añoranza para algunos, entre los que nos encontramos. Nos referimos a la tradición teatral de este día. La puesta en escena del «Tenorio» de Zorrilla.
En la Edad Media se representaba un auto sacramental, «El Baile de la Muerte», en el interior de los templos. Y se dice que la figura de la Muerte iba a buscar varios personajes acompañada de un séquito de almas en espera.
Esta obra fue estrenada de forma especial el 1 de noviembre de 1844 y representada anualmente en diversos teatros y ya en el siglo XX en TVE, cuando la televisión pública se dedicaba a llevar a los hogares temas de interés.
Por cierto, todos los años hay que agradecer a un número, no muy grande, de localidades españolas en donde se viene representado, y muy especialmente a Alcalá de Henares.
En esta localidad madrileña, en 1984 comenzaron las representaciones anuales del «Don Juan en Alcalá» en el casco histórico de la ciudad. Inicialmente lo organizaba la Fundación Colegio del Rey, tras su clausura lo asumió directamente el Ayuntamiento. Esta función se caracteriza por su formato itinerante dentro de la ciudad, al aire libre, gratuito y con notable asistencia de público, este año 20.000 personas.
Fue declarada Fiesta de Interés Turístico Regional (2002) y posteriormente Fiesta de Interés Turístico Nacional (2018).