MÁS SE PERDIÓ EN CUBA
Camino a Valladolid por la 122
Recuerdo los eternos viajes desde Soria y camino a las Cortes de Castilla y León en Valladolid por la Nacional 122. Entré en el parlamento regional como procurador por Soria en el año 2011. Juan Vicente Herrera era el presidente de la comunidad en la que era la VIII legislatura. Mis otros dos compañeros sorianos también lo sufrieron. Y de los inviernos por aquella carretera mejor no les hablo. Canto Benito no está ya por desgracia entre nosotros -el cáncer se la llevó muy pronto-, pero sí Jesús Peregrina, alcalde de Arcos de Jalón, que además del tramo desde el Burgo de Osma a Valladolid, se metía buenos kilómetros desde su pueblo en la otra punta de la provincia y bien temprano con la luz del sol aún por salir. En alguna ocasión que coincidimos tomando café a inmaturas horas en El Ventorro junto a Aranda de Duero, comentábamos, ingenuos nosotros, si estrenaríamos algún tramo de autovía antes de que finalizara la legislatura. No lo hicimos. ¿Se acuerdan de esa canción que se canta en misa y dice eso de «…porque es eterna su misericordia…»? Pues sepa el lector que estoy convencido -y sin querer ser irreverente-, que hay algo más eterno aún que la misericordia del Señor. Y me refiero a las obras de la Autovía del Duero que siguen, hoy en día, ya no sin fecha de finalización, sino sin actividad en algunos tramos. Casualmente el otro día saltó la noticia en los medios de comunicación de que el actual ministerio de Transportes (de Fomento antaño), había adjudicado la actualización del tramo Los Rábanos-La Mallona por la cantidad de 3,9 millones de euros. Lo que debería de haber sido una noticia para celebrar, créanme, pasó sin pena ni gloria entre la población. De hecho, este anuncio de actualización del tramo para unir la A-11 con la A-15 junto a la capital, no es ni buena noticia, sino que es, <> para poder realizar la conexión -si es que ahora sí la ejecutan-, ya que el paso de los años sin desarrollarla ha hecho que las condiciones hayan cambiado y por tanto también lo que en su día se proyectó. Vamos, y para que me entiendan: que el trabajo que pudiera haber habido sobre este espacio de poco más de veinte kilómetros y que debería de haber estado ya en funcionamiento hace años, se ha ido por la inacción de quienes mandan al cubo de la basura y hay que redactar uno nuevo actualizándolo a las vigentes normativas y condiciones actuales. Más de veinte años y seguimos sin estar conectados por autovía con Valladolid. «Ozú», que dirían los andaluces; ¡joder!, que decimos por Castilla. ¿Y saben de lo que más me acuerdo cuando tras varias décadas seguimos sin cortar la cinta de la A-11?, pues de lo injustos que muchos fueron, algunos incluso bajo las mismas siglas, culpando de que la autovía no esté hecha a los que fueron ministros sorianos. Pero de eso ya hablaremos otro día. Camino a Valladolid por la 122; qué buenos recuerdos, qué buenas conversaciones en el coche, y cuántas charlas con buenas carcajadas. Al final, el camino no se hacía tan amargo.