Tudanca o la hipocresía de exigir acción ante el acoso sexual y taparlo

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El senador autonómico al que Carlos Martínez permite seguir guiando la estrategia del socialismo en Castilla y León va camino de compartir la inutilidad política que fue, tras diez años de fracasos, con la actitud de un verdadero y auténtico sinvergüenza sin escrúpulos y con una carga de hipocresía jamás conocida en Castilla y León. Y todo con la complacencia de su sucesor.
No tuvo escrúpulos ayer en salir, tras la dimisión de su compañero, aunque no amigo, Javier Izquierdo, con quien comparte escaño en el Senado, a exigir a su partido que actúe con contundencia y no sólo con palabras ante los casos de acoso sexual que le están saliendo al PSOE como setas por todas partes. Lo dice quien calló, guardó silencio y hasta se escondió cuando le salpicaron a él los casos de corrupción, abuso de menores y violencia machista. Casos que saltaron en su entorno político más inmediato. Protagonizados por sus más estrechos colaboradores. Uno de ellos, procurador soriano y también cercano a Carlos Martínez, ya tiene condena por violencia machista además de otro rosario de delitos cometidos en pleno delirio de violencia contra la que fue su pareja, una policía nacional soriana.
Como Tudanca carece de dignidad, ética y escrúpulos propios, ya le contestó en redes sociales a su mensaje una militante vallisoletana que tuvo que luchar en solitario y con el vacío y el desprecio de Tudanca y su equipo para conseguir la condena de su acosador, otro miembro del PSOE, en un caso público y destapado por este periódico. Tudanca despreció a la víctima y encubrió tácitamente con su silencio e inacción al acosador. Aquella víctima era Elisa Abril Cerezedo. No se esconde y le canta las verdades del barquero a Luis Tudanca en las redes sociales. «Tienes la cara más dura que el cemento armado ¿Te recuerdo lo que tapaste siendo SG? ¿Y la nula respuesta del comité de garantías? Tremenda hipocresía», escribe la víctima del acosador en el seno del PSOE de Castilla y León. Es decir, certifica que va camino de convertirse en uno de los mayores sinvergüenzas que ha dado la política de Castilla y León. Un sinvergüenza que predica para el resto una moral exquisita, que luego él no practica ni exige para los suyos ni para sí mismo. Juzguen ustedes mismos, pero háganlo desde el lado de la víctima, no del oportunista Tudanca, que pretende salvar el puesto y el sueldo en pleno naufragio del falso feminismo que el mismo predica, pero le cuesta practicar cuando los escándalos le estallan en los morros. Sinvergüenza incluso se queda escaso para el personaje que sigue moviendo los hilos del PSOECyL mientras Carlos Martínez, ausente, ni está ni se le espera.