Heraldo-Diario de Soria

El aumento de víctimas de violencia machista exige reforzar los apoyos

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La violencia de género sigue al alza. Las víctimas en Castilla y León se incrementan y el dato hace que las exigencias de apoyo a las mujeres que padecen esta lacra sean cada vez mayores. La realidad es tozuda y desmiente cada día a quienes intentan negar que hay un problema de violencia machista en Castilla y León, como en el resto de España. En el tercer trimestre del año el número de víctimas de violencia de género aumentó hasta las 1.715 personas en la comunidad, lo que supone un incremento del 24%. De media, 19 víctimas diarias.

El análisis de los datos no permite otra conclusión: la lacra de la violencia de género va en aumento y todas las medidas son pocas para luchar contra ella. Sin embargo, es posible que ese incremento sea también debido precisamente a una mayor conciencia de la sociedad y al incremento de las medidas de apoyo, lo que puede generar en las víctimas una mayor confianza a la hora de denunciar, algo muy positivo, porque no hay que olvidar que el problema no es nuevo, ni mucho menos, y que muchas mujeres han sufrido la violencia sin atreverse siquiera a buscar ayuda.

En cualquier caso, los datos y cualquiera de sus interpretaciones hacen más evidente que es necesario actuar por parte de las administraciones, tanto en la vía de la prevención como en la protección a las víctimas, que son las protagonistas de este drama social y las que deben sentirse arropadas por la sociedad.

Es evidente que en los últimos años se han producido notables avances, desde la conciencia social a las actuaciones de las administraciones, pero los datos reflejan que el combate contra la violencia de género está todavía lejos de ganarse.

La Junta de Castilla y León anunció recientemente nuevas medidas de apoyo a las víctimas, con más medios para la acogida desde el primer momento y ayuda psicológica. Es el camino correcto y debe continuarse por esa senda, que incluye la ayuda para que las víctimas puedan rehacer su vida, y para ello es indispensable conseguir una independencia económica, por lo que el apoyo para conseguir empleo es fundamental. Las víctimas deben sentir claramente el respaldo social a través de la acción de las administraciones, que deben extremar el celo en este sentido. La última polémica con los fallos en las pulseras antimaltrato protagonizados por el Gobierno no central no ayuda precisamente a dar seguridad a las víctimas, que es lo que más necesitan.

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