El candidato de las dos barajas

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Transitaron los Reyes Magos con su magia y sus regalos y volvieron a asomarse a los medios parlamentarios de Cortes de Castilla y León, aunque la institución más inactiva del planeta autonómico sigue sin dar muestras de actividad alguna. Y con el fin de las Navidades comienza la cuenta atrás para el sorteo democrático del 15 de marzo en el que 82 mujeres y hombres de esta tierra se juegan cuatro años por delante. Los últimos cuatro no deberían contar ni para la jubilación a la vista del panorama visto: veraneos de dos meses y otro mes y pico de asueto navideño, además del par de semanas de Semana Santa. Y no es que el reto hayan ejercicio una labor a destajo. Sólo los días de cobro y algunos, como el célebre Tudanca, ni al órgano con el que justificaba los 105.000 euros al año. Pasaron las Navidades, con sus nevadas, y asomó eufórico el candidato a la alcaldía de la Junta, que es sabedor de estacazo que se va a llevar en los idus de marzo, que por si acaso no suelta la otra alcaldía, la de Soria. Mal asunto presentar con dos barajas y un as en la manga a los comicios. El electorado le va a ver el farol de lejos. Y hay quien augura, en sus propias filas, en las ajenas, hace tiempo, que no cogerá el acta y se resguardará en la tierras altas. Es difícil hacerse creíble, incluso para los suyos, que aspiras a derrocar al PP tras 39 años, pero sigues asido al bastón municipal ante lo que pueda pasar. Semejante tomadura de pelo no la hemos conocido en 50 años de democracia. Se le va a hacer bola en los dos meses que durará la campaña, desde que disuelva Mañueco, explicar la capacidad de bilocarse, esa que te permite mantener la alcaldía mientras aspiras al cetro de la Junta. En todo esto, llegó Trump, para conceder al PSOE la aparición marina de Delcy Rodríguez, en vísperas de la pandemia paró en Barajas para intercambiarse 40 maletines con Ábalos, que se ha pasado las fiestas entre rejas. Al menos Trump fue condescendiente con Maduro y sus navidades.