LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS II
Guerra incivil Gernika versus Cabra/Cabra versus Gernika
“La memoria debe servir como guía para el futuro, ayudando a construir un presente más digno y a proyectar acciones que eviten los errores del pasado”. Federico García Lorca
Todo hecho histórico tiene unos antecedentes que lo producen y unas consecuencias a raíz del mismo.
Esto se acentúa más cuando el acontecimiento es una «guerra incivil» en donde se mata entre hermanos, amigos, vecinos. Es más, algunos no participan por motivos ideológicos, se ven forzados por la zona en donde viven. Y la principal consecuencia es evidente, odio, la mayoría de las veces eternos e inmensas roturas humanas. Y una realidad, todos son perdedores.
Basten dos ejemplos para que veamos que lo acontecido en nuestra última «guerra incivil» es un claro paradigma de lo que acabamos de afirmar.
El 26 de abril de 1937 la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana bombardearon la bella localidad vasca de Gernika-Lumo. Las consecuencias fueron 126 muertos, cientos de heridos y una huella que hoy día aún permanece. Por no hablar del de Durango.
Poco más de un año después, venganza o no, el 7 de noviembre de 1938, la aviación republicana, con aviones comprados a Rusia, bombardeó la localidad cordobesa de Cabra. Resultado 109 muertos, la mayoría civiles, y cientos de egabrense heridos. Curiosamente ese acontecer no se conoce de forma generalizada, pese a los estudios del gran historiado egabrense José Calvo Poyato.
Siempre hemos tratado de eludir este tema en nuestra sábana quincenal, pero la cancelación del congreso que estaba, y creemos que aún se realizará con cambios de fecha, previsto celebrarse en la capital andaluza sobre «La guerra que todos perdimos», y especialmente la espantada de la catedrática egabrense Carmen Calvo Poyato, nos ha llevado a redactar estas notas.
Tras la proclamación como Rey de Juan Carlos de Borbón, España emprendió un camino hacia la reconciliación mediante una TRANSICIÓN ejemplar y cuyos frutos nos dio una Constitución que ha servido de ejemplo en numerosos países.
En aquellos momentos, con hombres de estado -como manifestamos hace quince días en este mismo medio- se vivió un proceso de renuncias, a veces gracias a largas y tensas reuniones. Un repaso por lo acontecido en aquellos años nos muestra como miembros del régimen y opositores, republicanos, en múltiples casos venidos del exilio, lograron, por amor a España, y mediante el diálogo, consensuar numerosos acuerdos, obteniendo todo ello sin que saliesen ni vencedores ni vencidos. Bueno venció España.
Numerosos ejemplos de época permiten a cualquier persona con «dos centímetros de cerebro» entender lo que es anteponer los intereses de una Nación a los personales.
Recuérdese como Manuel Fraga presentó, en 1977, en el Club Siglo XXI, a Santiago Carrillo o como los comunistas republicanos aceptaron la Monarquía Constitucional.
No vamos a decir que desde la Transición no se ha vuelto a hablar de la «guerra incivil», estaríamos mintiendo. Pero el listón bajo de forma susceptible y esta lacra histórica pasó a ser motivo más de reuniones y congresos científicos que conversaciones de bar.
Pero al parecer todo tiene su final y más si existen intereses creados. Así vemos como en un momento determinado, a partir del año 2004, a alguien se le ocurrió, ya saben ustedes quién, sacar del «sueño de los justos» la «guerra incivil» haciendo de ella, y de un sector determinado, cuestión de gobierno.
Objetivo: buscar perpetuarse en el poder. Realidad: volver a enfrentar a los españoles.
Prueba de ello es que rápidamente un grupo de niñatos, la mayoría jóvenes, «hijos de papá», y sin conocimiento de nuestra historia, vieron que se podía llegar al poder y mantenerse desenterrando un nefasto ayer.
Y así lo vienen haciendo desde hace un par de décadas, y como se ha dicho hasta la saciedad: «Avanzando hacia una España sin conversación», volviendo a evidentes enfrentamientos.
Enfrentamientos muy duros, pues la realidad nos dice que no se pueden contraponer ideas sobre un tema con quienes no saben del mismo, lo ignoran, y solo les interesa crispar a la sociedad con formas verbales que rayan en la agresión y no solo verbal.
La mencionada reunión de Sevilla es un ejemplo de lo que venimos diciendo. De pronto, un ignorante, al que no sabemos por qué se le invitó, con muchas fotos en los medios de comunicación, dice que se va y lo hace buscando aún más imágenes.
El 29 de agosto del pasado año 2018, Jesús Nieto publicaba un artículo en «El Español»: «La fotografía que cerró las heridas que algunos pretenden reabrir». Artículo que a nosotros nos hubiese pasado desapercibido al no ser por la fotografía del vitoriano Alberto Schommer García.
La imagen, delante de una bandera de la España Constitucional, nos muestra a: Serrano Suñer, Enrique Líster, J.M. Leizaola, Pilar Primo de Rivera, Aguirre Gonzalo, Ramón Rubial, Nemesio Fernández Cuesta e Ignacio Gallego.
¡Qué lección!