Menos Guardiolas y más nueces

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Al PP se le va de las manos la alegoría de las nueces. A este paso acabará haciendo lo de los panes (como hostias) y los peces. Circula un vídeo en X de los de la lista de Burgos trasegándose la nuez que es un delirio en el arte de la comunicación política. Sobre todo ver al número dos de la lista, consejero sanitario in pectore en el futuro tercer gobierno de Mañueco, haciendo de catcher y luego de pitcher en el esperpéntico vídeo. No es necesario alcanzar tales dosis de ridículo para que la viralidad se fije en ti. Esa es una reflexión que debería acometer el PP de Mañueco, que se distingue más por la prudencia que por la jarana. Lo de las nueces ha acabado haciendo ruido. Esa puede ser otra conclusión, ahora que el arte de la política consiste en cosechar algarabía en redes sociales. La mejor solución es agarrar por la pechera al autor intelectual del vídeo y encerrarlo hasta que llegue el recuento del voto en el extranjero. Confiemos en que el experimento no se extienda por las provincias, una vez constatada la catástrofe en Burgos. O lo que es peor, que la nuez brinque de provincia en provincia entre cabezas de lista para demostrar que una ardilla puede cruzar Castilla y León saltando de nogal en nogal sin pisar suelo. Hay que pisar tierra firme para eludir hacer el gilipollas sin absentismo. Simplicidad (Marco Aurelio). Funciona mejor el estoicismo que el funambulismo digital. De lo contrario corres el riesgo de emprender un camino como el de María Guardiola (en su laberinto), que empezó por lo inconveniente, enfiló el despropósito (electoral) y ha acabado en un desbarajuste de sí misma haciendo de gata Flora en días laborables. Guardiola se ha convertido en un aliciente para Abascal y un estorbo para Feijóo. Además de un desajuste para las aspiraciones de los barones del PP que juegan a no hacer de la política un ejercicio de vanidad y egocentrismo permanente. Ya lo dijo Feijóo, que habla en parábola: menos Guardiolas y más nueces. O así.