MÁS SE PERDIÓ EN CUBA
Vuelvan ustedes mañana
¿Se acuerdan de la famosa frase de «vuelva usted mañana» que inmortalizó magistralmente Mariano José de Larra en su satírico artículo allá por 1833? Pues algo parecido les está ocurriendo a los vecinos del barrio de los Royales en la capital. Y es que desde hace meses vienen denunciando el abandono de distintos vehículos en la vía pública procedentes de incautaciones de operativos de la Guardia Civil. Al parecer, la no disponibilidad de un espacio para poder custodiar estos vehículos requisados -o eso nos cuentan- provoca que se dejen allí estacionados y sin control alguno. El resultado se lo pueden imaginar. Basta con darse un paseo para preguntarse si uno está en Soria o en el barrio del Bronx donde el gánster Sonny hacía de las suyas en aquella icónica película de culto para los amantes del séptimo arte. Cristales rotos, puertas forzadas, interiores desvalijados o ruedas sustraídas, son la carta de presentación del llamado nuevo barrio de expansión de la ciudad. La propia asociación de vecinos volvía a dar la voz de alarma la semana pasada. Pero se quedaron como estaban. «Vuelvan ustedes mañana», les han venido a decir en todas las puertas a las que han llamado. Que «no es competencia nuestra», o «estamos buscando una solución», son por excelencia las contestaciones de la siempre amabilísima y solícita administración pública. Otra cosa no, pero vive Dios que esas frasecitas se las tienen bien aprendidas algunos para mandar a paseo, pero con educación, al gentil contribuyente. El ayuntamiento dice que la cosa no va con ellos; la Guardia Civil que no tiene espacio en sus instalaciones para custodiar los vehículos incautados; la Subdelegación del Gobierno que ‘tararí que te vi’ y que qué majo que es Sánchez y Bego… Ya saben. Pero unos por otros, y tirando de refrán, la casa sin barrer. «Nacho, hasta que no pase algo, no tomarán cartas en el asunto», me dijo el otro día un amigo cabreado mientras me invitaba a escribir sobre esto. Y como ven, le hice caso y aquí estoy escribiendo estas letras. Que el ayuntamiento tiene las manos atadas en este asunto es una realidad. Y siendo justos, la responsabilidad en esta ocasión es exclusiva del Gobierno de España. ¿Tan difícil es que todas las partes se reúnan y busquen una solución? Algo tan sencillo como que se suscriba un acuerdo con algún desguace para depositar allí los vehículos hasta que un juez resuelva el siguiente paso, o que el ayuntamiento ceda un espacio de propiedad municipal para el mismo fin, no sería tan complicado. Pero sin voluntad, créanme, no se hará nada. Si un ciudadano raso por descuido o porque le sale de las pelotas osa dejar aparcado su coche en el perímetro del cuartel del Guardia Civil, o en la puerta de la Subdelegación del Gobierno en el centro de la capital, les aseguro que dura allí el vehículo lo que dos chistorras en la puerta de Ferraz. Hagan la prueba y después de pagar la multa con el correspondiente recargo del depósito de la grúa municipal, vienen y me lo cuentan. Y otra cosa hablando de Los Royales: ¿cuándo narices va el ayuntamiento a solucionar la falta de asfaltado de un trozo de la calle Mosquera de Barnuevo? Como concejal lo dije varias veces. Y ni puto caso. No digo yo que haya que llegar al «¡exprópiese!» de Hugo Chávez, pero el asunto ya huele mal. «Vuelva usted mañana…», ya saben.