Heraldo-Diario de Soria

MÁS SE PERDIÓ EN CUBA

Ignacio Soria Aldavero

El sueño del C.D. Calasanz

Creado:

Actualizado:

Me acuerdo de cuando mi padre me llevaba de pequeño a ver jugar al Numancia al campo de Garray. ¡Qué buenos recuerdos! En la puerta, como todos los socios, entregaba el carné de cartón plastificado y el utillero lo troquelaba con el sacabocados que llevaba. No había códigos QR ni códigos de barras. Allí se jugaba y se veía fútbol ‘a pelo’. Les hablo de finales de los años 80, porque antes de que entraran los 90, nuestro equipo ya había estrenado nuevo campo en la capital, adonde mi padre me seguía llevando, y donde como muchos recordarán, se nos quedaba el culo helado en esas gradas de hormigón salvo que cogieras al entrar una almohadilla con publicidad de la Caja de Salamanca y Soria. Hicieron bien los fundadores del club al escoger como nombre el de la estoica ciudad que le plantó cara al Imperio Romano durante casi veinte años. Con el C.D Numancia hemos reído, saltado, sufrido y celebrado durante años. Pero esa resistencia numantina inveterada a esta tierra, también la están demostrando otros equipos de la capital en los últimos meses. Y todo ello, cosa que es digna de reseñar, con presupuestos mucho más modestos y austeros a muchos grandes equipos reconvertidos hoy en algo más parecido a una agencia de modelos que a un equipo profesional. Y me estoy refiriendo con ese ejemplo de resistencia, trabajo y pasión por el fútbol, al C.D Calasanz de Soria, que va el primero en su división -juega en Regional Preferente grupo 1 de Castilla y León-, y que tiene posibilidades de ascender a tercera división logrando el que sería, de producirse, un momento histórico para el club. Un equipo, en definitiva, que está haciendo las cosas francamente bien y que, además, lleva años apostando por su cantera y por la formación continua de jugadores como seña de identidad. Sergio Madrigal, Fernando Mínguez, Eduardo García… Recuerden sus nombres, porque entre otros, estos jóvenes sorianos y jugadores del Calasanz, darán, aparte de toques al balón con gran profesionalidad en el campo, grandes alegrías a su afición y a la ciudad. Lo verán. Lo veremos. Todavía les quedan jornadas por jugar en casa y en su campo junto al antiguo de Los Pajaritos. También quedan partidos fuera de casa; de esos viajes, podrán imaginárselo, en los que a la ida nunca falta la ilusión por las posibles victorias, y en los que, a la vuelta, o se viene cantando, o en un silencio sepulcral por la derrota. De eso trata la vida. Ganar o perder. Pero como los celtíberos, los del Calasanz saben también aquello de pelear hasta el final. Por eso, el entrenador del club, Fran Valero, el segundo entrenador, Héctor Catalina («GERE» para los amigos), o el delegado del club, René Patricio, ya han conseguido poner al equipo en liza. El sueño del Calasanz está cerca. De conseguirlo, no solo los jugadores y su afición lo celebrarán. Toda la ciudad estará moralmente obligada a celebrar otra gesta numantina a cargo de unos de los nuestros. ¡Ánimo chavales! Y recordad: «Prius flammis combusta quam armis numantia victa».

tracking