LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS II

Carlos de la Casa

Instituto Castellano y Leonés de la Lengua

“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”, Jorge Luis Borges

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Si hay un lugar en Castilla y León donde siempre han estado las puertas abiertas para hablar de la Lengua y la Literatura este es el Monasterio de Santo Domingo de Silos y en su cancela siempre estaba el querido y llorado Padre abad, dom Clemente Serna.

Por ello, a nadie puede sorprender que este cenobio fuese sede del X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). Aún recordamos la clausura, bajo la presidencia de los Reyes de España, de esta Convención el 28 de abril de 1994, donde tuvimos el honor de asistir acompañando al Presidente de la Junta Juan José Lucas.

Entonces se habló de la necesidad de promover y potenciar el estudio de nuestro idioma y de ello conversamos amplia y tendidamente en diversas ocasiones con nuestro amigo Vicente Orden Viguera, a la sazón en aquellos momentos presidente de la Diputación Provincial de Burgos.

Esto quedó en la mente de Vicente Orden, un hombre activo y dinamizador, quien no tardando mucho comenzó a trabajar con el objetivo de proyectar un ente capaz de desarrollar el objetivo tantas veces comentado.

Sería la Federación Regional de Municipios y Provincias la entidad que, en 1998, impulsaría estas ideas que llevaban años trabajándose en comisión. En los estatutos elaborados se exponía que el organismo a crear quedaría adscrito a la Junta de Castilla y León, concretamente a la entonces Consejería de Educación y Cultura, hoy Cultura, Turismo y Deporte.

A este proyecto se unieron otras instituciones, empezando por el Ayuntamiento y Diputación Provincial de Burgos, cediendo el primero el Palacio de la Isla.

Tras las necesarias actuaciones administrativas, el 7 de abril del año 2000 quedó constituido el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua en el claustro del Monasterio de Santo Domingo Silos. En el acta fundacional junto a la Junta de Castilla y León se integraron los nueve ayuntamientos capitalinos, las nueve Diputaciones Provinciales y las Corporaciones Municipales de: Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Ponferrada, San Andrés de Rabanedo y Medina del Campo, además de las Universidades de Burgos, León, Salamanca y Valladolid y la Cámara de Comercio e Industria de Burgos.

En abril del año 2002 se nombró Director del Instituto al Prf. Dr. Gonzalo Santonja, quien no tardaría en convertirse en el “Alma Mater” del mismo, convirtiendo el recién creado Instituto en un auténtico potencial de nuestra lengua, ubicándose, provisionalmente, en el convento burgalés de San Agustín, mientras se rehabilitaba el Palacio de la Isla.

No vamos a desarrollar la labor del Prf. Santonja en esta Institución, baste con decir que de la inexistencia convirtió este centro en el eje y referencia del español a nivel internacional.

Pero permítasenos hacer mención a sus estudios sobre los orígenes de la Lengua como pilar fundamental del trabajo desarrollado. Ahí están las investigaciones y publicaciones sobre las pizarras de época visigoda, los Cartularios de los Monasterios burgaleses de Valpuesta y Cardeña, las Glosas Silenses y un largo etc.

Para concluir nos gustaría reseñar la organización por parte del Instituto del Premio de la Crítica de Castilla y León. Premio literario que tiene como objetivo dar a conocer anualmente el mejor libro de un autor de nuestra tierra.

En sus inicios, 2003, el fallo del jurado tuvo lugar en la universitaria Salamanca y allí permaneció durante diez años antes de pasar a la teresiana Ávila y desde su edición vigésima acontece en su sede oficial, en la «Caput Castellae».

El elenco de escritores y poetas que han sido reconocidos con este galardón es importante, así como el de los que han pasado a la historia como finalistas. Siendo Juan Manuel de Prada el único autor que ha obtenido el premio dos veces (2008, 2016). Y en cinco ocasiones el galardón ha sido compartido por dos autores (2012, 2018, 2020, 2024 y en el recientemente fallado 2025).

El último tuvo lugar el pasado día 27 de marzo y los diez finalistas componían en esta ocasión narrativa y poesía con un alto nivel, mostrando la evidente vitalidad de la Literatura actual en nuestra Comunidad, es más debemos destacar que cinco de los diez libros finalistas han visto la luz en editoriales de Castilla y León, lo que viene a demostrar el dinamismo y fortaleza del sector editorial castellano y leonés.

Como ya hemos indicado en esta edición el jurado acordó otorgar el premio correspondiente a la vigésima tercera edición de forma «ex aequo» al poemario: «El Dolmen», de la abulense María Ángeles Álvarez, editado por «Cuadernos del Laberinto» y a la novela, «El vuelo del hombre», del también abulense Benjamín G. Rosado, editada por «Seix Barral».

El poemario, en palabras del poeta Carlos Aganzo, miembro del Jurado, es: «un libro prodigioso y unitario, un libro completo que habla de arqueología y que recurre a la piedra como imagen simbólica, que ofrece una cierta trascendencia que va más allá y que ha deslumbrado a todos».

La novela “El vuelo del hombre” fue valorada por su carácter metaliterario, siendo en palabras de Francisca Noguerol, también miembro del jurado, como: «un canto de amor a la literatura».

En definitiva, un éxito más del «Instituto Castellano y Leonés de la Lengua», que actualmente dirige Andrés Abajo González y con una escritora y poeta, Mar Sancho, que, desde la sombra, marca una más que acertada línea de actuación.

Si iniciábamos esta sábana quincenal con palabras de Borges, permítasenos finalizarla con un texto de la pluma de Miguel de Cervantes: «El hombre se esclaviza por el lujo y la vanidad. Y olvida que la felicidad está en las cosas sencillas de la vida».