Vázquez, ante el reto de recuperar la dignidad y el trabajo en las Cortes
El nuevo presidente de las Cortes tiene varios retos esenciales. El primero es el de recuperar la dignidad de la institución en la que reside la soberanía de los castellanos y leoneses. Dignidad perdida y deteriorada por el proceder de una importante mayoría de los procuradores. Pero que tiene mucho que ver con la desidia ejercida desde la presidencia de las institución por sus anteriores inquilinos. Dignidad que tiene que ver esencialmente con la obligación que tienen políticos remunerados con cien mil euros al año de acudir al puesto de trabajo y, además, acudir a trabajar para mejorar la vida de los ciudadanos. Lo que no puede volver a ocurrir, como pasó desde 2019, ante la desidia y dejadez del entonces presidente del parlamento y los responsables de la Mesa de Cortes, es que el mismísimo jefe de la oposición diera ejemplo de la desidia reinante no acudiendo ni a la Junta de Portavoces semanal, órgano por el que cobraba los cien mil euros anuales, un quinta parte de ellos además libres de tributación. Los tiempos de Luis Tudanca, que se fueron arrastrando.
El segundo reto de Francisco Vázquez es dotar de la mínima transparencia que ya rige en casi todas las instituciones públicas. Es completamente inaceptable que la sede de la soberanía se rija por el oscurantismo y la opacidad reinante hasta ahora, donde por ejemplo no se conoce el uso y disfrute que hacen los procuradores de los BMWs oficiales, hasta que este periódico destapó que alguno, miembro de la Mesa y del PSOE, los usaba para sus favores personales de partido con los que ganar adeptos en su luchas internas. O que se desconocieran las tropelías jurídicas orquestadas por el letrado mayor de las Cortes, que era el encargado de velar por el cumplimiento de la legalidad en la institución. Pero que lo que se ocupaba es de saldar sus revanchas internas con el personal y además ocultárselo a los miembros de la mesa. Asunto que le estalló en los morros al propio Carlos Pollán por fiarse de él en vez de verificar las informaciones veraces que iba publicando este periódico.
Francisco Vázquez es un veterano de la política, al que le señalan dos cualidades, su perfil institucional y su lealtad sobradamente demostrada. Cualidades que no son menores en la política actual, donde abundan por su ausencia normalmente. Tiene tarea y trabajo para enderezar el rumbo de la institución y que vuelva a ser un lugar de construcción política y no de alboroto, algaradas y payasos de la política, más centrados en su ego y su vanidad que en labrar normas que hagan avanzar progresar a Castilla y León. Esa es la tarea de Vázquez y no puede demorarse.