Antigua comisaría: ¿oportunidad perdida?

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El diputado nacional por Soria del Partido Popular, Tomás Cabezón, preguntó de forma escrita al Gobierno de España el pasado 22 de abril de 2025 si el ayuntamiento de la capital había movido ficha para hacerse con el edificio de la antigua comisaría de la Policía Nacional. La pregunta del Diputado, entre otras, decía así: «¿Ha recibido formalmente el Gobierno una solicitud del Ayuntamiento de Soria para la cesión del inmueble con el objeto de destinarlo a viviendas de alquiler joven?» (sic). La contestación del gobierno a esta y a las otras preguntas del Diputado llegaron con fecha de 30 de mayo del mismo año. Una de las respuestas y sobre el interés del consistorio en el mencionado inmueble decía lo siguiente: «…por último, se significa que la GIESE (Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento de la Seguridad del Estado) no ha recibido ninguna solicitud formal, ni ha mantenido conversación alguna con representantes del Ayuntamiento de Soria» (sic). Y efectivamente así ha sido a tenor de lo publicado en la portada de este medio el pasado jueves, cuando saltó la noticia de que el Estado ha decido sacar a subasta el edificio de la antigua comisaría por la cantidad de 1,7 millones de euros. Desconozco el motivo por el que el consistorio no ha solicitado la cesión del inmueble, pero sí les aseguro que ese edificio, que la familia Perlado regentó como el hotel Florida hasta su cierre en los años 70 —en 1983 se inauguró como Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía—, es una joya inmobiliaria y con una ubicación inmejorable que el ayuntamiento no debería de dejar escapar. Vaya por delante que, personalmente, la idea de destinarlo a viviendas para jóvenes me parece un error teniendo como tenemos miles de metros en propiedad de la extinta Martinsa–Fadesa durmiendo en el sueño de los justos y que, de desarrollarse, sí ayudarían a resolver el problema de la vivienda en la capital. Pero volviendo al edificio —ubicado junto al parque de la Dehesa—, les pediría que imaginasen por un momento dedicar ese espacio, una vez fuera municipal y se lograran fondos para ello, a un museo de arte para quitarnos el gusanillo de lo que pudo ir al Banco de España en esa materia y que nunca llegó a realizarse. ¿Se imagina el lector lo que supondría para nuestra ciudad la hoy quimera posibilidad de firmar un acuerdo con alguna colección de pinturas que cediese parte de sus fondos y durante equis años a la ciudad? Que no les digo yo que la baronesa Thyssen, por poner un ejemplo, suelte así como así sus preciados cuadros. Pero en estas cosas, créanme, hay que apuntar alto e incluso soñar despiertos. Que el ayuntamiento haya pasado olímpicamente de este asunto como se desprende de las respuestas parlamentarias realizadas a nuestro Diputado popular, vuelve a dejar a la vista la desidia del consistorio. El cierre de la antigua comisaría hirió al comercio y a la hostelería del centro. Aprovechar esta coyuntura, si aún estamos a tiempo, debería de ser un objetivo municipal prioritario. Si no, y al tiempo, nos arrepentiremos. ¿Un museo en pleno centro? Piénsenlo.