LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS II
Precursores de la Unión Europea I
«El proyecto europeo enganchará a los ciudadanos si está construido por y para las personas de carne y hueso, si sirve para conservar la paz, profundizar en la democracia y acrecentar nuestro bienestar», Juan José Lucas
No hace mucho leíamos un folleto que empezaba con una serie de interrogantes sobre la Unión Europea: ¿Alguna vez te has preguntado qué países forman la Unión Europea?, ¿sabes qué países forman parte del espacio Schengen?, ¿sabes qué hace la Unión europea por mejorar tu vida? Y así continuaba ampliamente.
Ante estas preguntas nos decía una joven estudiante : «La Unión Europea es una unión económica y política que está formada por 27 países que trabajan juntos para mejorar nuestras vidas».
Esta respuesta nos llevó a recordar que hace casi siete décadas un grupo, importante de personas, muchos de ellos políticos, ya escribieron, hablaron y debatieron sobre el tema. Podríamos decir que fueron visionarios, quizás mejor hablar de precursores.
Hoy día en cualquier medio de comunicación estamos observando numerosas críticas sobre la actuación de los actuales responsables de la Unión Europea y en verdad que en gran parte de lo que se dice llevan razón, ya que se viene observando que prevalecen los intereses nacionalistas y/o personales por encima de los de la Unión. Ello unido a la degradación de los responsables políticos nos ha llevado a observar una clara dejación ante las declaraciones y actuaciones de un engreído y enfermizo personaje como es el presidente de los Estados Unidos de América del Norte.
Nosotros siempre nos hemos considerado defensores de la Unión Europea y hemos estimado la importancia de pertenecer a ella y así lo afirmamos en su día en diferentes escritos como: «España y el edificio europeo», Madrid, 2003 y «Castilla y León ante su futuro en Europa», Valladolid, 2004.
El texto de Juan José Lucas, que hemos indicado al principio, y la situación actual nos ha llevado a recuperar y comentar algunos de los textos de esa serie de personas, que hemos indicado que fueron claves y que aportaron su conocimiento a un ideal: «Una Europa pacífica, unida y próspera».
Sin duda, la primera voz que debemos recordar es la del francés Jean Monnet, quien consciente de la realidad existente, tras la Segunda Guerra Mundial, hizo pública su idea de buscar la Unidad Europea y así llegó a aquel lejano 9 de mayo de 1950 en que el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, pronunció una declaración, elaborada por Monnet, en la que se defendía el carbón y el acero de Francia y Alemania.
Esa declaración fue acogida favorablemente por una serie de países centro europeos y a partir de ahí se sentaron las bases de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, predecesora de la Comunidad Económica Europea y la subsiguiente Unión Europea.
Al trabajo del francés debemos unir el del alemán Konrad Adenauer, considerado por sus compatriotas como el alemán más grande de la historia. Su actuación fue esencial en la mencionada Unión del Carbón y el Acero y su visión política llevó a Alemania a ser clave tanto en la Comunidad Económica Europea como en la Comunidad Europea de la Energía Atómica, véase el Tratado de Roma, 25 de marzo de 1957, sin olvidar la entrada de la Alemania Occidental en el Tratado del Atlántico Norte.
Y qué decir de la periodista Louise Weiss, una mujer que en sus artículos siempre proyectó la defensa de una Europa lo suficientemente potente como para ser contrapeso de los Estados Unidos y de la Unión Soviética en los momentos de la guerra fría.
Aún se recuerda, especialmente en Estrasburgo, su defensa de «Una cultura común» en el discurso que pronunció en la sesión inaugural del parlamento europeo en 1979.
«El futuro no se construirá por la fuerza ni por el afán de conquista, sino por la paciente aplicación del método democrático, un espíritu de consenso constructivo y el respeto de la libertad». Con estas palabras, pronunciadas en 1952, en favor de una Europa unida, Alcide de Gasperi, quiso marcar su apoyo al llamamiento del 9 de mayo de 1950. Este hombre, que fue el último ministro del Reino de Italia y el primer ministro de la República de Italia, llevó a su país a la adhesión a la Organización del Tratado Atlántico del Norte.
Y no podemos finalizar este primer capítulo de los personajes que soñaron con la Unión Europea sin mencionar al francés Robert Schuman. Un alemán, nacido en Luxemburgo, que adquirió la nacionalidad francesa en 1919 y que llegaría a ser Presidente del Parlamento Europeo (1958-1960).
Él, con la colaboración de Jean Monnet, elaboró el Plan Schuman, anunciado el 9 de mayo de 1959, fecha que se considera el nacimiento de la Unión Europea y que cada año se conmemora como «Día de Europa».
Aún resuenan aquellas frases que decía: «La paz mundial no puede salvaguardar sin esfuerzos creativos acordes con los peligros que la amenazan. La contribución que una Europa organizada y dinámica puede aportar a la civilización es esencial para mantener relaciones pacíficas».