Heraldo-Diario de Soria

MÁS SE PERDIÓ EN CUBA

Ignacio Soria Aldavero

Cuando Soria perdió Medicina

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Perder los primeros años de estudio de la carrera de Medicina en Soria fue un error garrafal del que aún no nos hemos recuperado. Y ahora estamos sufriendo las consecuencias de ese tachón en la historia de la ciudad. De aquellos polvos estos lodos, como dice el refrán. La de médicos que comenzaron en Soria Medicina, y aunque aquí no la terminaron, sí volvieron a ejercerla porque echaron raíces en esta tierra. Los noviazgos de juventud forjados durante la carrera fueron los responsables en algunos casos de ese regreso. Cuando hace años íbamos al médico, raro era no conocerlo y mantener esa complicidad soriana de la que aquí practicamos a nuestra castellana manera. ¡Hola doctor!; ¡hombre, Manolo!, ¿cómo va la familia?; bien, ahí andamos; ¿y usted qué tal…?; pero trátame de tú, ¡coño!... Ahora eso se va perdiendo, y médicos venidos de Hispanoamérica mayormente, van ocupando nuestras consultas a falta de médicos españoles. Tenemos un hospital universitario recién rehabilitado de forma integral y con unas instalaciones vanguardistas y acordes a lo que necesitamos, pero seguimos arrastrando la falta de facultativos en algunas especialidades. La semana pasada se despedían de La Gerencia de Asistencia Sanitaria de Soria los 17 profesionales sanitarios -médicos y enfermeros residentes- que, durante cuatro años en el caso de los médicos, y dos en el de los enfermeros, han realizado su formación en el Hospital de Santa Bárbara de la capital. Tras el acto, la delegada territorial de la Junta de Castilla y León en Soria, Yolanda de Gregorio, daba cuenta de que de cuatro de los seis médicos residentes que han finalizado aquí su MIR, han manifestado su deseo de trabajar en Soria. Hace unos días, hablaba con un amigo cuya hija ha estudiado Medicina en otra provincia de la comunidad. Para mi sorpresa, y tras decirle que seguramente preferiría como casi todos los jóvenes que cursan Medicina irse a algún hospital de una ciudad grande y con más movimiento de casos para foguearse, él me dijo que su hija lo tenía claro y que quería venir a Soria, a su ciudad, al terminar su residencia. La verdad es que me alegró escuchar eso. Así que, querido lector, puede que no todo está perdido, y este caso que le cuento, dé un halo de esperanza a que sean más los que vayan viviendo a nuestra ciudad. Además, estoy convencido de que muchos de los médicos que, habiendo nacido en Soria, y estando desarrollando su labor fuera de ella, tengan en algún momento de su vida -y llegado quizás el otoño de esta- ese despertar de volver a su tierra y terminar aquí sus años de trabajo. Yolanda de Gregorio dejó caer también que en breves fechas quizás se incorporen más médicos a la plantilla de nuestro complejo hospitalario. Esperemos que así sea y que poco a poco vayamos asentando una plantilla que nos dure en el tiempo. `Cuando Soria perdió Medicina´, el epitafio que nunca debió ser…

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