Heraldo-Diario de Soria
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Paz social. Esas son las dos palabras claves en el conflicto que mantienen los sindicatos y la empresa por el convenio colectivo de Renault. Las dos palabras que deben estar en el frontispicio de la negociación, ahora paralizada que no rota, según señalan ambas partes, entre el comité de empresa y la dirección de la multinacional del rombo. La de Renault no es sólo una crisis interna por el convenio colectivo, lo que sucede en el seno de la empresa y con sus trabajadores compete a todo la sociedad castellana y leonesa. O, lo que es lo mismo, trasciende al ámbito interno y las consecuencias que pudieran derivarse afectan a toda Castilla y León.

Renault es un proyecto estratégico para la Comunidad, que como tal viene recibiendo ayudas públicas, que han servido para la puesta en macha de los parques de proveedores, del centro de I+D en Valladolid. Inversiones que se ejecutaban con la ayuda de la administración. Una demostración más del esfuerzo llevado a cabo por Castilla y León y el Estado para que Renault esté aquí. De ahí que llega el momento de pedir responsabilidad y prudencia a las partes negociadoras, a los representantes sindicales de los trabajadores y a la propia empresa. Es el momento de que todos y cada uno de ellos sepan y entiendan que esta negociación debe afrontarse desde esa responsabilidad y esa sensatez. Y que sólo desde ese camino se llegará a un buen puerto.

Lo sensato, llegados a este punto, no es la amenaza de la empresa con dejar sin nuevos vehículos a las fábricas de Valladolid y Palencia, ni la de la de los sindicatos de extender el conflicto. Lo que debe imperar es la responsabilidad, la sensatez y el diálogo para salir de esta situación de bloqueo.

Y eso es justo hacia donde se encaminan, hacia el diálogo, pero por la intervención directa del ministro de Industria. La llamada de Jordi Hereu a la multinacional desbloquea el conflicto y empuja a Renault a volver a la mesa de negociación y a hacerlo con carácter de urgencia. Un diálogo que debería haber surgido de las partes, sin necesidad del ministro. Le habría sobrado la llamada y, por supuesto, la amenaza. Y si no saben cómo hacerlo, y tienen que corregirles como si de un patio de colegio se tratara, que se fijen en Horse, que es parte de Renault y hasta no hace tanto era Renault puro, para ver cómo cerraban un acuerdo del convenio, pese a las dificultades. Lo que toca es que Renault y comité vuelven a recuperar en su acción el mantenimiento de la paz social, fraguada durante años. Su obligación es trabajar por ella. Y eso sólo se consigue con responsabilidad, sensatez y diálogo. Un diálogo al que empuja el ministro Hereu.

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