Heraldo-Diario de Soria
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Pues ahí sigue Castilla y León, varada a la espera de lo que sobre ella decidan los del PP y los de VOX, los de VOX y los del PP, que tanto montan el uno y el otro, el otro y en el uno en este pacto negociado al fuego lento que le ha venido bien a los de VOX. Ya viniera ese fuego de Extremadura, primero; Aragón, después, y ahora de Andalucía. Un fuego lento que al PP, dicho sea de paso, sigue sin interesarle avivar, pese que a quienes están ninguneando es a los castellanos y leoneses. Esos que metían sus votos en las urnas allá por el 15 de marzo y que continúan sin saber nada de sus representantes políticos, aquellos que les tienen que regir los próximos cuatro años, más allá de aquello de que «el pacto está muy próximo». Sólo faltaba.

Claro que lo que no dicen es que lo tienen ya hecho y que lo único que están haciendo es marear la perdiz y jugar al tacticismo político. Ese al que juega los de la derecha extrema, porque así se lo consienten y permiten la otra derecha, la del PP.

Y, mientras, ¿qué hacen los socialistas? Sestear. Y cuando al de las tierras altas de Soria, ya saben el de nombre Carlos y de apellidos Martínez Mínguez, se le ocurre desperezarse y pasarse por el mausoleo de las Cortes para hacer que hace y justificar la morterada que se lleva por ese hacer que hace, al menos hasta ahora, va y suelta una ocurrencia en forma de registro de petición ilegal para exigir que se convoque de inmediato el pleno de investidura. Toma ya. Y el resto de mundanal sin saber que la solución estaba ahí. Ha tenido que venir la luz desde las tierras altas sorianas a iluminar al resto.

¿De verdad nadie le ha dicho entre los suyos que aquí en Castilla y León, porque así lo han querido PP y PSOE, el reglamento no fija un plazo para que el presidente de las Cortes convoque el pleno de investidura? ¿De verdad no hay nadie en la dirección del grupo socialista con dos dedos de frente para darse cuenta de semejante ridículo? Pues no debe haberlo, a la vista de que su gran líder, en la misma comparecencia ante los medios en el mausoleo de la avenida de Salamanca vallisoletana anunciaba el registro de la petición ilegal para convocar de urgencia el pleno de investidura y, a renglón seguido, decir que iba a promover el cambio de reglamento para que se fijara en él un plazo máximo para la investidura. O sea, una enmienda a sí mismo, un reconocimiento a que lo que estaba solicitando era un sinsentido, un brindis al sol, un hablar por hablar, un registrar por registrar y una petición que incumple la legalidad que, al menos hasta ahora, se fija en el reglamento. Oye y se quedaba tan pichi. Sólo le faltó decir aquello de... continuamos para bingo.

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