Heraldo-Diario de Soria
El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, durante el acto de toma de posesión de los miembros del Gobierno de la XII Legislatura.

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, durante el acto de toma de posesión de los miembros del Gobierno de la XII Legislatura.ICAL

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Alfonso Fernández Mañueco es ya, de forma oficial, presidente de la Junta de Castilla y León. La semana pasada tomaba posesión en la que es su tercera investidura como jefe del Ejecutivo autonómico. En el transcurso de esta, y ante un majestuoso hemiciclo abarrotado de personas —en el antiguo castillo de Fuensaldaña no habrían entrado ni la mitad de los allí presentes—, Fernández Mañueco desgranó en un pragmático discurso las que serán sus señas de identidad del futuro gobierno. Con la propuesta, en palabras del presidente, de «colaboración, concordia y diálogo», echa a andar esta nueva legislatura en las que fueron tierras de Isabel la Católica. Frente a la mano tendida al diálogo y a seguir construyendo más y mejor comunidad, el recién elegido presidente comprobó —a modo de aperitivo—, lo que le espera los próximos cuatro años desde la bancada de la oposición. Carlos Martínez Mínguez, exalcalde de la ciudad de Soria y nuevo líder del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes, no pudo ser más cáustico en su intervención. Con su diatriba, el soriano dejó claro —por si alguien lo dudaba—, cómo será su estilo tras su vuelta a la política regional tras más de veinte años en la municipal. Se estrenó fuerte el socialista al tildar el nuevo gobierno de coalición de Partido Popular y VOX como poco menos que ilegal asegurando, y cito textualmente, que «no se había votado en las urnas». Pero que eso lo diga quien pertenece al partido que gobierna a nivel nacional gracias a los independentistas, nacionalistas, comunistas, y peor aún, con los que aplaudían el tiro en la nuca o la bomba lapa, deja claro lo irrisorio de un discurso propio de quien no ha digerido la derrota. Pero Fernández Mañueco es zorro viejo y sabrá torear a este Miura al que también les digo, se le irán bajando los humos cuando se dé cuenta de que ahora está en las filas de la oposición. Acostumbrado al ordeno y mando que le ha acompañado durante casi veinte años en el consistorio soriano, a Martínez Mínguez se le va a hacer difícil estar sentado en su escaño y hablar solo cuando le toque. El cazador cazado; y cosas de la política, que da muchas vueltas. Que el resultado que obtuvo el exedil soriano en las pasadas elecciones autonómicas no fue tan terrible como se esperaba le ha dado algo de oxígeno. Pero claramente perdió y las derechas ganaron. Que a nadie se le olvide. La verdad es que Martínez Mínguez ha estado conjurado siempre con la buena suerte. Pero que el otro día ningún dirigente socialista de alto rango fuera a la toma de posesión en Valladolid, desvela que quizás y a no tardar, comiencen a volar los cuchillos porque algunos ya le han visto el hocico al lobo. Todo a su tiempo. El que tiene por delante la responsabilidad de seguir guiando los designios de esta tierra, porque así lo han determinado los ciudadanos, estoy convencido de que lo hará pensando en el interés general. Si Fernández Mañueco quiere como dijo, «ilusionar a Castilla y León», el camino será aplicar las políticas necesarias para conseguirlo. Y de eso, créanme, el charro sabe un rato. Mínguez dará guerra, sí; pero Mañueco no pierde una batalla. Se lo digo yo.

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