Heraldo-Diario de Soria

El impulso y la confianza para el sector industrial de Castilla y León

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Para los que todavía piensan que Castilla y León es un páramo de cereal y patatas, hay que recordarles que somos una potencia europea, por ejemplo en automoción. Como lo somos en agroalimentación. Y por descontado en el sector primario, con modernizaciones de primer orden. Por eso, a los profetas del apocalipsis, ese que no acaba de llegar nunca, hay que advertirles que no hay que reindustrializar Castilla y León ni nada parecido. Nuestra comunidad tiene un potente y diversificado sector industrial.

Seguramente el de Horse sea otro caso aislado para esos profetas del apocalipsis. Pero es un caso asentado, con fortaleza y con proyección en el cada vez más competitivo universo del automóvil. La filial de Renault, ahora en manos de capital chino, es un emblema europeo en la fabricación de motores y piezas de ellos tan relevantes como las culatas, el corazón del motor de un vehículo. Horse forma parte de ese ecosistema que construyó Renault para quedarse en los tiempos de José Vicente de los Mozos, al que esta comunidad nunca será capaz de agradecer su implicación para el desarrollo industrial. Porque la presencia de Renault y de Horse, como la de otras marcas del sector, es un aliciente de confianza para la llegada de más industrias. Las industrias ya no sólo buscan bajos costes de producción. Dan más valor a la confianza en el territorio, en las políticas que se practican y en algo que forma parte de nuestro ADN y que es esencial para el impulso laboral, el Diálogo Social. Ese instrumento que permite navegar con fuerza en los tiempos de prosperidad, como los que ahora nos tocan, pero que también arbitra mecanismos de sensatez y serenidad para capear los temporales de las crisis.

No hay nada que reindustrializar en Castilla y León. Hay que fortalecer la industria y afianzarla para cuando vengan mal dadas. Pero también hay que diversificarla en la medida de lo posible con políticas activas para atajar los desequilibrios en la región más extensa de Europa con nueve provincias, que se merecen crecer en riqueza al mismo ritmo. Esa es la igualdad por la que debe preocuparse la política de la Junta. Como por ejemplo ha hecho en León con su impulso al polígono de Villadangos que ya genera cerca de cinco mil empleos y es, por ejemplo, uno de los polos logísticos más importantes de España en el sector de la distribución. La política debe estar encaminada a arropar a las industrias, a ayudar a su crecimiento y a generar la confianza que hoy exhibe Castilla y León con el trabajo de varios años del gobierno de Alfonso Fernández Mañueco. El resto es palabrería, propaganda, ideología y, lo que es peor, hablar mal de esta tierra. Imperdonable.

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