Photocall sanchista

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Acertó la portavoz del Partido Popular en las Cortes de Castilla y León, Leticia García, cuando tildó la semana pasada el acto de inauguración de un tramo de la Autovía del Duero como un ‘photocall sanchista’. El ministro hooligan por antonomasia del gobierno de Pedro Sánchez, y que cada vez que abre la boca vomita odio, llamó a filas a sus correligionarios que corrieron prestos y con el culo prieto a hacerse la foto y rendir pleitesía al autoproclamado sucesor de Pedro Sánchez. Dios nos asista llegado el caso. Como era de esperar, el acto presidido por el ministro de lo que un día fue Fomento, se convirtió en un contubernio propagandístico donde el exabrupto hacia el Partido Popular lo eclipsó todo. No invitaron, pero sí insultaron. La presencia allí del actual alcalde de Soria no sorprendió a nadie. La del exalcalde soriano y nuevo líder de los socialistas castellanoleoneses, tampoco. A fin de cuentas, y hasta que el muerto empiece a oler –y créanme que ya destila un nauseabundo hedor que recuerda al concilio cadavérico del papa Formoso–, todos llevan la misma sangre y seguirán sonriendo para salir en la foto. Otra cosa será cuando haya que repartirse la herencia –si es que les dejan algo para repartirse–, y los cuchillos que como nadie saben utilizar los de Ferraz, comiencen a volar. Pero esa es otra historia. Lo que sí sorprendió, es el silencio de quien un día, y como alcalde de Soria, enarbolara la bandera de la defensa de su tierra. Puro postureo. Porque al muchacho de la Barriada de Yagüe, que a estas alturas ha comprobado ya lo cómodos que son los escaños del parlamento regional o el asiento del coche oficial que lo lleva de acá para allá para poder seguir soltando los mismos soliloquios con los que nos ha aburrido a los sorianos durante veinte años, está ya en otras cosas. De que estemos sin tren desde hace más de un año, de que el tramo entre La Mallona y Los Rábanos esté olvidado ‘sine die’ en un cajón, o de que la reapertura de la Soria-Castejón se haya evaporado del mapa, nada se le escuchó a Martínez Mínguez el día del photocall. Y al actual alcalde –que ya ha copiado lo peor de su predecesor–, tampoco. Quizás no querían enfadar al ministro. Piensen que algunos están ya buscando acomodo en la era post sanchista, o quizás, es que ya no se esconden de sus propios incumplimientos, y se agarran sin sonrojo alguno a eso de que para lo que nos queda de vida en el convento… ¡caguémonos dentro! Tuvieron que ser los senadores y el diputado nacional del Partido Popular de Soria quienes les sacaron los colores a los socialistas sorianos recordándoles que realmente poco o nada había que celebrar. El lugar elegido por los tres políticos populares para poner los puntos sobre las íes no pudo estar mejor elegido. La estación del Cañuelo, en la capital, y que lleva sin ver un tren más de dieciséis meses, fue el mejor escenario para dar cuenta de la desidia del ministerio de Óscar Puente con esta tierra. Y entre vómito y vómito del ministro, así nos va.