La ruta del vino que atraviesa pueblos de Soria cumple 20 años y ya es la segunda más visitada de España
Dos décadas desde su inscripción oficial, con más de 300 asociados y una posición privilegiada en el enoturismo español

Experiencias inmersivas durante la vendimia en la Ribera del Duero.
Seguir el curso del Duero permite entrar en pueblos de Soria ligados al vino, recorrer paisajes de viñedos y continuar el viaje por Burgos, Segovia y Valladolid. Ese territorio compartido sustenta uno de los proyectos enoturísticos con mayor poder de atracción de España: la Ruta del Vino Ribera del Duero, que este agosto acaba de cumplir 20 años.
La fecha señalada llegó el pasado 16 de agosto de 2026, dos décadas después de su inscripción oficial en el Registro de Entidades de Castilla y León. El proyecto nació en 2006 con una idea clara: unir bajo una misma propuesta turística un territorio repartido entre cuatro provincias y marcado por una cultura vitivinícola común.
Veinte años después, las cifras muestran el alcance conseguido. La Ruta del Vino Ribera del Duero registró 381.083 visitas a bodegas y museos en 2024. Ese resultado la coloca como segunda ruta del vino más visitada de España, por detrás del Marco de Jerez, que sumó 425.652. Penedès ocupó la tercera posición con 369.170. Los datos proceden del Observatorio Turístico de Rutas del Vino de España de ACEVIN.

Una granja entre viñedos.
La Ruta del Vino Ribera del Duero cumple 20 años con Soria dentro de su territorio
El aniversario sirve para mirar hacia 2006. La Ruta nació con el propósito de cohesionar un territorio unido por el Duero y por una tradición vitivinícola que atraviesa Burgos, Segovia, Soria y Valladolid.
Desde entonces, el proyecto ha crecido hasta superar los 300 asociados. En su vigésimo aniversario reúne 240 servicios turísticos, 102 ayuntamientos y pedanías y ocho asociaciones, junto al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero.
El resultado convierte el vino en punto de partida para descubrir un territorio mucho más amplio. Bodegas, restaurantes, alojamientos, patrimonio, naturaleza y experiencias gastronómicas forman parte de una oferta diseñada para que el viajero prolongue su estancia y recorra los municipios que integran la Ruta.
La provincia de Soria ocupa el extremo oriental de este mapa. San Esteban de Gormaz representa uno de sus puntos de referencia y suma a la cultura del vino un patrimonio histórico que refuerza el atractivo de una escapada por esta zona de la Ribera del Duero.

Viñedos de Dominio de Atauta.
El dato que marca este aniversario está en su posición dentro del enoturismo español. El último informe anual disponible de ACEVIN, correspondiente a 2024, contabiliza 3.036.878 visitas a bodegas y museos asociados al conjunto de Rutas del Vino de España. La cifra creció un 2,22% frente al ejercicio anterior.
Ribera del Duero concentró 381.083 de esas visitas. De ellas, 247.894 correspondieron a bodegas y 133.189 a museos, una combinación que refleja el peso de la cultura y el patrimonio dentro de la experiencia enoturística.
Su segunda posición adquiere otro matiz cuando se observa el mapa: Ribera del Duero ocupa también el primer puesto entre las rutas del vino de interior y lidera las rutas de Castilla y León por volumen de visitantes.
El turismo extranjero también gana peso. La Ruta comunicó más de 66.000 visitantes internacionales, equivalentes a cerca del 18% de su público, con un crecimiento cercano a 22.000 personas frente al ejercicio anterior.

Viñedos en Soria.
Soria forma parte de una Ruta del Vino Ribera del Duero que va mucho más allá de las bodegas
El éxito del recorrido también se entiende por la evolución del concepto de enoturismo. Una visita puede comenzar ante una copa de Ribera del Duero y continuar entre patrimonio histórico, gastronomía, alojamientos rurales, museos y paisajes atravesados por el río.
Los pueblos adquieren así un papel central. El viajero entra en contacto con el vino en el mismo territorio donde se cultiva la uva y descubre a su alrededor otros elementos ligados a la identidad de cada localidad.
Soria aporta a ese recorrido su paisaje, su patrimonio y la entrada oriental a la Ribera del Duero. El resultado favorece un tipo de escapada capaz de combinar cultura, gastronomía y naturaleza en un mismo viaje.

Emma Villajo y María José García Moreno, enóloga y responsable de viticultura respectivamente de Viñedos y Bodegas Gormaz.
La distribución de las visitas durante el año también ofrece una pista sobre los cambios en la forma de viajar. ACEVIN sitúa octubre, agosto y mayo como los meses con mayor afluencia en el conjunto de las Rutas del Vino de España durante 2024, un reparto que amplía el interés más allá de los periodos clásicos de vacaciones.
La evolución también ha llevado a incorporar actuaciones relacionadas con accesibilidad, digitalización, movilidad y sostenibilidad dentro de su estrategia turística. El objetivo pasa por reforzar la experiencia del visitante y, al mismo tiempo, generar actividad en las localidades que forman parte del recorrido.