MÁS SE PERDIÓ EN CUBA

Ignacio Soria Aldavero

Soria: tragedia en tres actos

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La Zona de Bajas Emisiones ‘fake’ que el equipo de gobierno municipal socialista se ha sacado de la chistera ha venido a convertirse en la guinda de un pastel que ya se nos ha atragantado. No hacía falta implantarla, aquí no; pero como somos más chulos que un ocho, decidieron ponerla para dar aún más quebraderos de cabeza a conductores privados y transportistas. Vamos, que alguno se dijo, ¿queréis arroz?, pues ahí tenéis dos tazas. En veinte años de socialismo municipal hemos pasado de ser una ciudad tranquila y sin problemas de circulación a convertirnos en una urbe caótica si te aventuras a coger el coche. Lo ocurrido en la ciudad en los últimos años ha sido, como en el título de la novela de Agatha Christie -y de su icónico protagonista Hércules Poirot-, una «tragedia en tres actos». Veamos. PRIMER ACTO: partieron la ciudad en dos mitades desviando el tráfico alrededor de nuestro pulmón verde y nos obligaron a dar más vueltas que un tiovivo cuando con anterioridad no tardabas en llegar a tu destino ni diez minutos. Eso sí, para que lo hicieras entretenido y no te durmieras al volante -y a modo de esos vibradores quita grasa abdominal que anuncian de madrugada en la televisión-, nos cascaron un adoquinado que dicen las malas lenguas, propició la jubilación por todo lo alto de quien los fabricaba. SEGUNDO ACTO: bajo la excusa de la adecuación de las travesías -que nadie niega era una obra más que necesaria-, la liaron parda llenando la ciudad de rotondas que menos aquí, y por arte de birlibirloque, en lugar de dar fluidez al tráfico lo ha empeorado con atascos jamás antes vistos en Soria; me consta que nunca antes llegaban los trabajadores a sus puestos de trabajo con tan mala leche. Y, además, y para mayor gloria de los ideólogos que poco o nada pisaron las obras, no solo dejaron algunos pasos de cebra como verdaderas pasarelas directas a la morgue -véase el de la calle Almazán-, sino que se optó por el cierre de accesos a vías principales y que hoy descongestionarían algo este cacao maravillao. TERCER ACTO: la ya comentada implantación de la ZBE y que bajo la peregrina excusa de que venía financiado por Europa, tiene por meta tocar aún más las pelotas a los conductores -y no menos importante también-, la ranura adjunta a estos y que llamamos bolsillo. Querido lector, como estoy seguro de que en mayor o menor medida coges el coche, sabrás bien de lo que te hablo. El caos circulatorio que esta tropa ha creado en los últimos años es su fiel legado. Saben que no hay nada imposible si hay voluntad de revertirlo. Pero esta Pangea urbana que han creado será difícil de solucionar en el corto plazo. Lo que no te contaron cuando se pavoneaban y te decían que las travesías las pagaba el Gobierno de España, es que, en el fondo, sí las pagabas tú con los impuestos que Sánchez no paraba de subirte. ¿Y todas las mejoras por hacer ahora para arreglar esas chapuzas que se han permitido?; ¿quién las pagará...?