Heraldo-Diario de Soria

LA CAPITAL

Gerardo Diego, una estatua que seduce a los turistas

El andaluz José Luis Gómez opina que la estatua «aporta valor al mundo de la cultura». / ÚRSULA SIERRA-

El andaluz José Luis Gómez opina que la estatua «aporta valor al mundo de la cultura». / ÚRSULA SIERRA-

Publicado por
CARLOS C. UNGRÍA
Soria

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A todos los turistas que pasean por El Collado estos días les llama la atención la estatua. Cuando pasean a su lado y lo ven, siempre se acercan. Se sientan en la silla que tiene al lado, leen su libro. Le acarician, les gusta. Y se hacen muchas fotos. La figura de Gerardo Diego, ubicada enfrente del Circulo Amistad Numancia de la capital, se ha convertido en uno de los principales  reclamos turísticos de la ciudad.

El pasado mes de abril, dentro de los actos de la Feria del Libro ‘Expoesía’, el Consistorio de la capital  estrenó esta obra del escultor soriano Ricardo González.  Desde entonces, la figura ha causado verdadero furor. Hasta el candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España, Alfredo Pérez Rubalcaba, en su visita a Soria, se sentó para hacerse una foto.

Un periodista y una fotógrafa de este periódico fueron testigos ayer del éxito de la estatua. En algo más de media hora, cerca de una treintena de visitantes se interesaron por la figura.

«Me gusta el mundo de la cultura y de los escritores, y cuando he visto la estatua he dicho: ‘Seguro que es un escritor’», confiesa José Luis Gómez Pardo, un andaluz residente en Madrid, que visita estos días la capital. «Creo que es una estatua que aporta valor al mundo de la cultura de este paseo y de la ciudad», añade. «Me he fotografíado porque es un recuerdo bonito; no sólo me he sentado, sino que mi mujer ha grabado la leyenda que pone en la mesa».

Los jóvenes vitorianos Eduardo Río y Udiárraga Crespo paseaban ayer por el centro cuando se toparon  con el poeta, y se hicieron varias fotos. «Nos hemos acercado porque nos ha llamado la atención el contexto en el que está colocada la estatua», explica el joven. Su compañera apunta: «Las figuras dentro de la ciudad mezcladas con el gentío llaman la atención», añade.

Cinco minutos después, José María Martín, natural de Cartegena, observa la figura desde lejos, se aproxima y se sienta a su lado. Intenta conversar con el escritor; no obtiene respuesta. «Me he puesto a hablar con él, pero no me ha contestado; creo que está pensativo», bromea. «Todas las ciudades tienen estatuas de este estilo» y «a mí me gustan».

A la valenciana Tatiana Rosalén, que es profesora de Literatura, le cambia la cara nada más ver al escritor. Sonríe. «Me ha hecho mucha ilusión sentarme a su lado», reconoce. Y es que ella, admite, es conocedora del vínculo de Soria con poetas como Machado o Bécquer.

A continuación llega María Ángeles Puerta. Intenta mover la silla, pero no puede. «Nos ha parecido que era de verdad», sonrié. Tanto ella como su compañero Pascual Jiménez son de Calatayud (Zaragoza), donde también hay una figura semajante. «Allí hay un banco donde hay un poeta muy famoso del pueblo; la primera vez que lo vimos pensámos que era de verdad», explica Jiménez. «Hoy hemos tenido la misma sensación», recalca.

La culpa de que Jorge Castillo, de Barcelona, se hiciera ayer una foto, es de su hija. «Me ha dicho la niña de sentarme y me sentado», admite, Castillo.

Después llegan dos mujeres también procedentes de la Ciudad Condal, Pilar Frías y Rosario Forcada. Ambas se aproximan al lugar atraidos por el semblante de la figura. Frías saca su móvil del bolso y le pide a su compañera que tome una imagen del momento para la posteridad. «Nos ha gustado mucho el realismo de la figura», indica después de ser fotografiada.

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