ECONOMÍA
Soria produce menos residuos pero recicla más envases
La planta de Golmayo recibe 30.610 toneladas el pasado año y 816 de envases

Interior del Centro de Tratamiento de Residuos sólidos urbanos, que está gestionado a través de un consorcio entre la Diputación y el Ayuntamiento. / A. MARTÍNEZ-
Soria reduce los residuos que genera y aumenta el reciclaje, al menos de los envases. Así se desprende de la basura que llega al Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) sólidos urbanos, cuyas instalaciones gestiona el consorcio formado por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Soria, y que en estos momentos preside la primera institución: mientras los residuos urbanos han bajado en las tres últimas anualidades, las toneladas de envases aumentan. Situada en el municipio de Golmayo, la planta recibió 30.610 toneladas de residuos a lo largo del pasado año, frente a las 32.633 del año 2011, lo que supone un descenso de basura del 6,2%, según los datos facilitados por la Diputación.
La tónica resulta a la inversa con los envases, cuyo volumen ha aumentado si bien de forma sensible. El incremento se evidencia en las siguientes cifras: durante el último año los sorianos generaron 837,55 toneladas de envases, un 2,5% más que dos años atrás, con 816,52 toneladas.
Toda la basura que se genera en la provincia va a parar a este CTR, a través del consorcio o bien de las dos plantas de transferencia que existen (en El Burgo y en Ágreda). La Diputación lleva a cabo la recogida del 40% de la basura de la provincia, donde una veintena de municipios se agrupan en mancomunidades para hacer lo propio. Las mancomunidades de Campo de Gómara, Mío Cid y Río Izana se crearon hace años para la recogida de residuos urbanos, prestando este servicio a una población de en torno a los 7.400 vecinos. Otros municipios se gestionan por sí mismos la retirada de basura: Soria, Almazán, el Burgo y Ólvega.
La disminución de los residuos que se recogen en el CTR se aprecia en todas las vías de entrada, tanto en los camiones del servicio de basuras de la Diputación (que incluye las plantas de transferencia), como la que llega de las mancomunidades y la que procede de la capital. En todos los casos se aprecia un descenso de basura con la particularidad de la Mancomunidad de río Izana, que generó casi la misma basura el pasado año que en 2011, equivalente a 402,2 toneladas. Los pueblos de la Mancomunidad de Gómara arrojaron 199,18 toneladas de residuos urbanos a la basura (un 13% menos) y los que integran la de Almazán 1.994 toneladas (lo que significó un descenso del 7,8%), según las citadas fuentes.
El servicio de recogida de basura de la Diputación ocupa un capítulo aparte, ya que traslada a la planta más de la mitad de las toneladas que entran a sus instalaciones. Entre enero y diciembre del pasado año fueron 15.588,74 las toneladas de residuos urbanos los que llegaron al CTR, recogida que experimentó una disminución del 7,7% con respecto a los dos ejercicios anteriores. Mientras, la basura que se generó en la capital llegó a las 12.425,66 toneladas, cuando en 2011 fue de 12.945 toneladas, lo que significa un 4% menos de residuos.
Por lo que respecta a los envases, los que se generan en la capital y recoge el Ayuntamiento de Soria son más de la mitad del total. De las 837,55 toneladas del último ejercicio, casi 441 procedían de la ciudad, y el resto de la provincia.
El servicio de recogida de basuras de la Diputación se cubre a través de seis rutas, que se amplían en verano en función de las necesidades. Son los alcaldes de los pueblos los encargados de llamar a la institución y solicitar que se refuerce el servicio, lo que estos últimos años se ha venido haciendo durante diez semanas. Los camiones de la basura tienen salida desde la planta de Golmayo y llegada al mismo sitio, en un trayecto en el que las plantas de transferencia sirven de apoyo a los vehículos como puntos de descarga una vez que están llenos con antelación al regreso a la planta. Los camiones de basura de las mancomunidades vierten directamente al centro de tratamiento de Golmayo, según las citadas fuentes.
Un análisis más detallado por meses permite apreciar dos cuestiones. Una es que en el medio rural agosto se lleva la palma en cuestión de basura, al ser el mes en que más residuos urbanos se producen con bastante diferencia con el segundo. El servicio de recogida de la Diputación trasladó al CTR 2.280 toneladas el año pasado (en julio fueron 1.711); y la misma circunstancia se da en las mancomunidades.
No ocurre así en la capital, donde las fiestas de San Juan dejan su rastro en junio, el mes que registra el mayor número de toneladas, 1.104 (el siguiente es octubre –curiosamente también con celebración festiva, al ser San Saturio-, con 1.089 toneladas).
El CTR cuenta con todas las líneas de gestión de residuos habituales en este tipo de centros: clasificación y selección, y compostaje y vertedero controlado de rechazos. Tiene capacidad para tratar 35.000 toneladas de basura al año en una sola línea. Esta planta, que se puso en marcha en el año 1997, se asienta en una superficie de 204.000 metros cuadrados.
La encargada de la recogida de basuras es la empresa Seralia, a la que Diputación adjudicó en su día este servicio. Fue a través de un concurso para la gestión de la recogida, el transporte y entrega al CTR de los residuos urbanos domiciliarios, que se hizo efectivo en enero de 2007 por un periodo de ocho años, prorrogable por un año hasta un máximo de dos prórrogas, según fuentes de la institución. La concesión concluye a finales de este año, según significaron desde el área de Comunicación de la casa.