GANADERÍA
La reforma energética huele
El porcino subraya la importancia de las plantas de cogeneración para su desarrollo
Las explotaciones producen 350.000 toneladas de purín, parte del cual busca sitio

Cerda reproductora en una explotación soriana de la zona de Almazán, con lechones que está criando./ ÁLVARO MARTÍNEZ-
La decisión del ministerio de Industria de modificar el sistema de retribuciones a las plantas de purines de biogás ha caído como un mazazo en el sector. Los primeros afectados son los ganaderos de porcino, algunos con bastantes apuros con el purín y otros con mayor suerte, pero no son los únicos. La nueva normativa (ahora en tramitación) salpica también al medio centenar de trabajadores que suman las plantas, paralizadas y con EREs desde hace un mes; a las pequeñas empresas que trasladaban el purín; a los agricultores; y por supuesto a las plantas, que de momento no producen.
La preocupación se palpa también en los alcaldes, en especial los de los municipios en que se localizan las plantas de biogás: Almazán, Ágreda, Langa y Los Rábanos, cuyo sentir ofrece el siguiente resumen: ‘Con plantas de biogás, el sector puede crecer; y si hay crecimiento, hay trabajo, población y futuro’. No es para menos porque el porcino es motor económico de muchas zonas. Nadie se atreve a hacer una estimación de lo que genera, pero sí la hay del purín que se produce en las explotaciones: unas 350.000 toneladas, según fuentes del sector. Los hay más optimistas en cuanto al futuro, pero las consecuencias del recorte de primas a las plantas de cogeneración por biogás, en el marco de las reformas en el mercado energético, no dejan a nadie indiferente.
Miguel Ángel Ortiz, de Langa de Duero, no ha perdido las ganas de montar otra explotación porcina, pero reconoce que el problema le ha hecho dar «unos pasos atrás». Y eso que, según afirma, es «uno de los privilegiados», ya que su explotación cuenta con grandes fosas de almacenamiento.
La granja que regenta tiene 1.300 cerdas en producción de lechones a 20 kilos. La que tiene en mente sumaría otras 2.600 madres, pero van a tener que esperar. Lo que más prisa le corre ahora es saber cómo gestionará sus purines, que desde hace unas semanas echa en las fosas de almacenamiento que hay en la granja. No todos los ganaderos tienen. Los hay que hicieron su explotación o ampliaron su granja condicionando todo el purín a una planta. Otros llevan sólo una parte y tienen acuerdos con agricultores para cedérselo como abono.
Miguel Ángel subraya el «paso atrás» que supone el cierre de las plantas de purines, después de unos años en que el sector ha vivido «en progresión geométrica y con un nivel de eficiencia, productividad y efectividad en el que han influido múltiples factores». Alude a ganaderos, explotaciones, empresas y empleados que «también se han formado en lo suyo. Las plantas –añade- han dado ese plus de eficiencia al sector, que no sólo son los cerdos, también los veterinarios, las empresas... Antes el purín era basura, ahora no», concluye.
Miguel Ángel Ortiz, vicepresidente de Aporso (Asociación de Productores de Porcino de Soria), aboga por romper tópicos en cuanto al abono orgánico que supone el purín para el campo, «el más natural del mundo», pero subraya a la vez la «buena herramienta que suponen las plantas para que el porcino siga creciendo. Son un buen sistema y una manera eficiente de gestionar los purines», añade, advirtiendo de la importancia del sector para el medio rural «en el que estamos y vivimos los ganaderos».