LA QUINTA ESQUINA
Pascual Oliva: "Al final, cada minuto en la vida cuenta"

Pascual Oliva-V.G.
No le hacen gracia los programas de humor pero asegura que se ríe en el día a día y le creemos a medias. Su tarjeta de presentación viene a ser la de otros, pero él es único. Y particupar. Y suyo. Enrique Pascual Oliva (Brías, Soria, 1957) no tiene ídolos aunque los haya forjado, se siente un entrenador de pueblo y sólo se pierde por una costrada. Ganador sin llegar a meta, siempre hacia delante, regresa pronto de entre los laureles, no sea que a la vuelta no se reconozca en el espejo. Últimamente le ocurre, pero él no tiene la culpa.
Pregunta.-Dígame, ¿cuándo reflexionó por última vez?
Respuesta.-Tienes tantas cosas qué hacer y en qué pensar... Reflexiono cada minuto.
P.-¿Pero su vida no son segundos?
R.-Son segundos tras segundos. Me importan las centésimas. Por ellas ganas o no ganas... estás dentro o fuera. Es delicado el tema del tiempo en el atletismo. En la vida debería no serlo. Deberíamos calmarnos un poquito, pero a la larga también... Al final, cada minuto en la vida cuenta. Y cada minuto que disfrutes está ahí.
P.-Elija un verbo: ser, estar y hacer.
R.-Es fundamental el hacer. El ser y el estar son pasivos, el hacer implica algo personal. Hacer es vivir.
P.-¿Qué latido tiene su mal humor?
R.-No suelo tener mal humor, aunque por supuesto que me cabreo a veces. Pero se me pasa de inmediato.
P.-Me han dicho que es usted un poco raro, quiero decir, particular...
R.-Particular seguro. Todos somos particulares y muy especiales. Mi entorno más cercano, mis atletas... ‘Huy éste, que raro es’.... Si ellos son muy raros, seguro que yo también lo soy. Todos lo somos. Pero son unas rarezas controlables. Raros tenemos que ser y especiales somos todos. Pero lo fundamental es ser tolerante.
P.-Con la mano delante de la boca, ¿le han ofrecido dejarse ganar?
R.-(Se la pone). Ninguna. En atletismo dejarte ganar no tiene sentido.
P.-¿Qué aprende ‘el de Brías’ del que llega el último?
R.-Hay muchas circunstancias en que se llega el último. En clase, en las competiciones, en el trabajo, en los horarios.... Se aprenden cosas. Una, que hay que intentar no ser el último si lo eres por dejadez. Y otra, que hay otros que a pesar de serlo, lo hacen con esfuerzo.
P.-¿Por qué enseña a correr?
R.-Yo quería enseñar a saltar pero cuando llegué a Soria no había nada qué saltar. Nada, sólo un campo maravilloso que era Valonsadero. ¿Por qué? Porque me gusta el atletismo y cuando empecé no podía hacer otra cosa que no fuera correr.
P.-¿Su vida va a metros o a kilómetros por hora?
R.-Creo que más a kilómetros. Debería calmarme un poco a veces e ir paso a paso y metro a metro. Voy a kilómetros y entonces te dejas detalles por el camino.
P.-Uno se fue al PSOE, el otro se ‘vendió’ al PP... ¿Usted qué tal se lleva con las siglas políticas?
R.-Me llevo mal con todas. Empecé siendo bastante libertario. La edad te estabiliza pero eso siempre queda en los genes. Estoy en esa línea. (Pero sí flirteó con la extinta ASI). No, lo que pasa es que uno tiene historia y la historia no se puede dejar de lado. Si una persona se ha desmedido, se ha brindado a todo -llámese Bárez-, le pides una residencia para un jovencito que hay en Ágreda que es posible que corra muy bien y saltándose todo lo consigue.... Después ‘oye tengo un partido político, ¿te importa estar en la presentación?’ No le puedo negar nada. Otra cosa es que me digan que me meta en ASI. Eso no, pero sí estoy en vuestra presentación y os apoyo. Si lo voto o no...
P.-No entiendo por qué le llamaban Panoramix.
R.-¿A quién? Si me lo llamaban, no me he enterado... (Sí, quien preparaba las pócimas a Astérix y Obélix...). No lo he oído nunca.
P.-¿En atletismo no hay pócimas?
R.-Síiiiii. Se llevan muchas, sí. Pero vamos... Cada uno tiene sus truquillos, no el entrenador, los propios atletas. Unos que son positivos y otros que a la larga les vienen hasta mal. (¿Todo legal?). Sí, claro. Hay quien se toma un bote de proteínas, otro unas sales y hay quien una aspirina si le duelen las piernas. Hay muchas cositas personales de cada uno.
P.-¿A qué le pide un tiempo muerto que no sea la crisis?
R.-A la política. Está desfasada y se tienen que parar, sentarse todos. La política en este país no funciona nada. Últimamente mi frase es ‘quiero irme de este país’, ‘no quiero vivir en un país como éste’. No me queda más remedio y estaré... ¿Dónde me voy? Este año me han ofrecido irme a Kenia... No me voy a ir, pero... Por lo tanto, tenemos que cambiar este país. Y se cambia fundamentalmente desde la política. No se puede estar así... (¿Empezamos por Soria?) Primero Soria, sí.
P.-¿Duda en algo, oiga?
R.-Suelo dudar poco. Luego me equivoco. Con los datos que tengo en cada momento, voy adelante. Por eso no me arrepiento de las decisiones. Voy por la línea directa.
P.-¿Alguien no le ha dado las gracias esperadas?
R.-Nunca esperas las gracias. Nunca. Esto te gusta y aunque suene falso soy un entrenador de pueblo.
P.-¿Cómo se lleva tener una calle en la ciudad donde vive?
R.-No, no... Buff. No quiero saber nada. Intento no pasar por ahí...
P.-Profesor de Educación Física, casi médico, psicólogo a veces...
R.-Un entrenador tiene que ser una persona abierta. Es fundamental ser un poco padre. La mayoría de mis atletas han sido un poco mis hijos. Su padre es su padre, pero tú has hecho cosas de padre con ellos, ser paño de lágrimas. Hay que tener una relación muy íntima con ellos.