Heraldo-Diario de Soria

SUCESOS / LA CAPITAL

«Nunca decía nada, pero la veíamos con moratones en la cara»

Las amigas dicen que Rachida Nour era «callada» y «aguantaba» para sacar adelante la familia

De izquierda a derecha, Samia Snini, Chamia Ben Ahmed y otra amiga, ayer, en Soria. A. MARTÍNEZ-A. MARTÍNEZ

De izquierda a derecha, Samia Snini, Chamia Ben Ahmed y otra amiga, ayer, en Soria. A. MARTÍNEZ-A. MARTÍNEZ

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«No nos lo había contado [que sufría maltratos], porque nunca decía nada. Pero la veíamos por la calle con moratones en la cara». Es el testimonio Samia Snini, amiga y familiar de la víctima –la víctima es prima de su padre–, quien ayer por la mañana recibió la noticia de la trágica muerte de Rachida Nour.

Tanto ella como Chaima Ben Ahmed, también amiga de la víctima, manifestaron en declaraciones a los medios la existencia de maltrato y la ausencia de denuncia por parte de la víctima. «No quería destrozar la familia. Quería ser fuerte y seguir adelante, porque el chico igual cambiaba. Pero gente así muy raramente cambia. Y para cambiar tiene que ir a un médico. Estas cosas no hay que callarlas, porque se convierten en cosas así. En muertes. Niños que se quedan sin madre y sin padre. No hay que callar estas cosas», prosiguió Chaima Ben Ahmed, quien recalcó que –a su juicio– ella «aguantaba», pero «no por miedo». «Cuando una persona aguanta un maltrato así no es por miedo, es por intentar sacar adelante con la familia. Igual le quería, no lo sé».

«Cuando yo me encontraba a él por la calle me decía que tenía que rezar. Yo pensaba que era una persona maja.Decía todo lo que decía nuestra religión. Y esta mañana [por ayer] me han dicho que fue él. Me asusté. No me lo esperaba», relató Samia Snini. «Había visto a la chica con moratones [la última vez hace un mes], se lo pregunté a él y me dijo que se había caído un día de la bañera, supuestamente. Nunca decía que era él quien la había pegado», señaló. Chaima Ben Ahmed matizó que al final «en una casa no se sabe lo que hay dentro».

Preguntadas por si animaron a la víctima a denunciar, reconocieron que no. «Ella no quiso contar nada. Era una chica supercallada», apuntóSnini. «Siempre la veías sonriendo, nunca triste. Aunque ella por dentro se estuviera quemando».

Rachida Nour, que vivía en Soria desde hace siete u ocho años, conoció a su marido enMarruecos. Se casó con él hace un año, y trajo a su pareja aquí. Vivían los dos juntos en la ciudad desde hace unos doce meses.

Rachid Elhassouni también conocía a la pareja. La víctima era amiga de su mujer. Él conocía a ambos. «Mi esposa intuía algo.Porque había visto a ella con un golpe en la cara. Pero no sabía si era por maltrato u otra cosa. Por fuera eran una pareja normal. Pero detrás de las paredes nunca se sabe nada», recalcó. «La mujer nunca se quejaba. Igual era por no romper su matrimonio. No lo sé». Elhassouni enfatizó que este suceso no tiene nada que ver con el Islam. «El Corán dice que el que mata a una persona es como si matara a todo el mundo».

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