Heraldo-Diario de Soria

SORIANOS POR EL MUNDO

Aitor Campo, corta estancia en "una ciudad preciosa"

Trabajo y estudio se combinan en la experiencia que está teniendo el joven Aitor en la capital austriaca, con la informática como principal herramienta en su día a día.

Aitor Campo-

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Soria

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No le costó mucho decidirse a dar el salto y salir fuera del país porque, entre otras razones, «era una gran oportunidad para aprender». En este caso Informática, que es el curso que está haciendo en el extranjero el joven Aitor Campo Hernández. Cumplidos los 21 no hace tanto, Aitor reside en la capital de Austria, Viena, desde el mes de septiembre y aún le queda algún tiempo de estancia en la capital de la música.

«Me está aportando mucho, en el trabajo estoy aprendiendo muchas cosas nuevas o distintas maneras de hacerlo, a parte de los idiomas que obviamente lo prácticas y aprendes bastante», explicó el joven.

Aitor estaba estudiando Informática cuando desde el Ayuntamiento se le presentó la posibilidad de hacer unas prácticas. «Me pareció una oportunidad muy buena, así que, en parte por ambas cosas, por estudio y trabajo, vine a la capital de Austria», explica el joven que, aunque nació en San Sebastián, reside en la provincia de Soria junto con sus padres desde su infancia.

Su día a día comienza temprano: se levanta en torno a las siete de la mañana y se marcha a su lugar de trabajo, en la zona centro de la ciudad. «Normalmente a las 13 horas solemos salir a comer y, al ser una zona de oficinas, hay muchos restaurantes en los que probar distinta comida», explica.

Al estar de prácticas, su tutor le «enseña y explica» los trabajos que a él le asignan «y luego él me va indicando los que tengo que hacer yo», cuenta este soriano por el mundo concretando en qué consiste su trabajo: «Principalmente nos encargamos de los problemas y renovación del hardware de los equipos, las conexiones de red y el mantenimiento de los servidores».

El horario es plenamente europeo y a las tres de la tarde Aitor concluye su jornada laboral. «Vuelvo a casa con un compañero austriaco que vive cerca de mi casa y a veces paramos en distintos sitios y me enseña algunas cosas de la ciudad». Este soriano de adopción reside en Viena con un compañero de piso con quien, en ocasiones, también sale a dar una vuelta o a visitar algún punto turístico de Viena.

Así, destaca la belleza de los edificios, con una gran decoración y muchos detalles, «lo que a su vez hace que las calles de la ciudad sean increíbles. Los grandes y coloridos parques y las estatuas y monumentos hacen en conjunto una ciudad preciosa», agrega.

Al igual que otros muchos sorianos por el mundo, el caballo de Soria (en las muchas variantes en que suele aparecer) es pieza fundamental en el recuerdo cuando se está fuera. En este caso en una camiseta que Aitor utiliza para dormir con el símbolo celtíbero a la espalda. Otro de los recuerdos presentes es un mechero con el nombre de la ciudad que le dejó un amigo antes de irse, indica este joven, que asegura que repetiría experiencia fuera porque «está siendo algo increíble», aunque sólo lo quedan tres o cuatro meses.

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