Sucesos
Un nonagenario deja malherida a su esposa y después se ahorca
La mujer de 87 años fue hallada inconsciente con fuertes golpes y permanece estable en el hospital

Guardías civiles de la ‘científica’ inspeccionaron el lugar de los hechos.-Daniel Rodríguez
El hallazgo de un nonagenario ahorcado en una nave de Tera rompió en la mañana de ayer la habitual calma que envuelve a la apacible localidad perteneciente al municipio de Almarza. La Guardia Civil encontró poco después del mediodía el cuerpo sin vida del hombre, apenas unos minutos después de haber tenido que prestar atención urgente a una mujer de 87 años, la esposa del finado, hallada inconsciente en el domicilio que ambos compartían hasta el día de ayer.
La secuencia de los hechos apuntada con carácter preliminar por fuentes de la investigación, que todavía está en curso, apunta como hipótesis más plausible «el suicidio por ahorcamiento» después de la existencia de un episodio de «brutal agresión», sufrida por la mujer a manos de su marido, fruto de la cual resultó herida grave, razón por la que tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital Santa Bárbara en la capital, donde tuvo que ser atendida de «múltiples hematomas, golpes y heridas por todo el cuerpo», según fuentes autorizadas de la Junta de Castilla y León, que calificaron el estado de la anciana como «estable» después de las pertinentes curas y las primeras horas de observación.
En principio no se temía por la vida de la agredida, explicó este portavoz, aunque, con toda prudencia, sí se ponía de manifiesto su avanzada edad como factor objetivo de riesgo para su evolución médica.
Según el relato facilitado por la Subdelegación del Gobierno en Soria fue un familiar de la pareja quien encontró a la mujer inconsciente en el domicilio del matrimonio poco después del mediodía. Esta misma persona es la que en primera instancia se habría encargado de avisar al 112, que activó los dispositivos necesarios por lo que, en principio, era una persona caída en un domicilio particular y un varón desaparecido.
La atención médica desplazada al lugar ya observó de primeras politraumatismo y golpe en el cráneo, al parecer causados con un objeto contundente.
Según las mismas fuentes no había denuncias previas de la mujer por malos tratos ni episodios similares relacionados con este tipo de delito. En la tarde de ayer se pudo observar una actividad inusual en la población no exenta, incluso, de algún episodio de tensión.
El paso de las horas permitió observar a un grupo de agentes de la Guardia Civil adscritos a la división Científica recogiendo distintas pruebas tanto en la casa en la que se produjo el incidente como en la nave en la que apareció colgado el presunto agresor. Ambas dependencias son continuas y se encuentran en el centro de la localidad. En las pesquisas también colaboraron otros miembros del instituto armado.
El último parte médico emitido ayer por la noche por el Hospital Santa Bárbara detallaba múltiples lesiones, erosiones, contusiones y heridas sangrantes por todo el cuerpo «producidas probablemente por agresión. La mujer presenta politraumatismo, fractura conminuta radial derecha, fractura nasal, traumatismo craneoencefálico con scalp parietal derecho, fractura frontal izquierda, fractura parietal izquierda, múltiples heridas en cara, cuello cabelludo, manos y muñecas y contusiones por todo el cuerpo.
Las denuncias por violencia de género en Soria se mantienen estables en el último quinquenio, después de un repunte hace cinco años que ahora se ha estabilizado. En lo que va de año, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, relativos al primer trimestre de 2017, Soria ha registrado 26 denuncias. En cuanto a las órdenes de protección en vigor, están en curso 98, con fecha 31 de mayo, de las cuales 64 son de riesgo no apreciado y 34, de riesgo bajo.
A pesar de los datos se explicaque desde la Administración del Estado se trabaja activamente para evitar este tipo de sucesos, previéndose protección específica en Soria para casi un centenar de mujeres que tienen protección directa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Tanto el Cuerpo Nacional de Policía como la Guardia Civil tienen unidades muy preparadas para atender estos casos cuales son, respectivamente, la UFAM (Unidad de Familia y Mujer) y el EMUME (Equipo Mujer Menor).
Yolanda de Gregorio, subdelegada del Gobierno en Soria, manifestó a este periódico que «cada caso de violencia de género, como el ocurrido hoy [por ayer] en Tera, es una salvajada inasumible por una sociedad que presume de ser civilizada. Comprobamos, además, que afecta a todas las edades y niveles educaciones y sociales. Estamos hablando de un hombre de 90 años. Es una intolerable reivindicación machista de la ancestral dominación del hombre sobre la mujer. Por desgracia, una solución definitiva a corto plazo es una utopía. Pero claro que entre todos podemos hacer algo». Para ello invocó la participación del conjunto de la sociedad por ser una tarea a asumir «entre todos» y « no sólo las instituciones, los servicios sociales o las fuerzas y cuerpos de seguridad, porque afecta a toda la sociedad y todos debemos implicarnos. Por ejemplo, denunciando cualquier atisbo de agresión de la que seamos testigos. Como ciudadanos, nos afecta y no podemos dejar pasar por alto actitudes machistas que pueden acabar en una desgracia irreparable».
De Gregorio comentó que «Soria tampoco es ajena a la acción de hombres que consideramos normales y que, inopinadamente, sacan a relucir su lado más oscuro. Pido a todos los sorianos tolerancia cero para cualquier atisbo de maltrato machista», señaló, indicando también que en la Subdelegación del Gobierno existe también una Unidad de Violencia de Género que coordina todas las acciones a favor de la protección de las mujeres «y a la que pueden acudir a pedir consejo, respaldo o protección cualquier mujer que detecte el más mínimo atisbo de actitud machista por parte de su pareja. En estos casos, nunca hay que dejar que las cosas vayan a más». De Gregorio también destacó el trabajo que en Soria hacen otras instituciones y la autoridad judicial.