Heraldo-Diario de Soria

SOCIEDAD

Un trabajo, vía de escape para mujeres víctimas de violencia de género

Las bonificaciones a empresas han propiciado la contratación de 46 féminas en Soria desde 2003

Publicado por
Milagros Hervada
Soria

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El hecho de sufrir violencia de género les cambia la vida, tanto emocional como socialmente, con el sentimiento de verse anuladas y menospreciadas, como indican los expertos, lo que las lleva, en muchos de los casos, a creerse realmente que no valen para nada. Sólo el volver a sentirse útiles y capaces de coger las riendas de su vida les devuelve la autoestima para pasar página. Una de las mejores maneras de conseguirlo es logrando un trabajo que les permita por un lado ser autosuficientes económicamente y por otro relacionarse con otras personas y recuperar una vida social que generalmente había quedado supeditada al agresor.

Un trabajo es una vía de escape para las mujeres que han sufrido violencia de género, una tabla de salvación, de ahí la importancia de entrar en el mundo laboral, como indican desde los juzgados de Soria y la oficina de atención a víctimas. Las medidas adoptadas por las administraciones van en ese sentido, si bien los resultados no son todo lo gratificantes que cabría esperar. Desde el año 2003 se han formalizado en la provincia de Soria 46 contratos a mujeres víctimas de violencia de género fruto del programa de bonificaciones a empresas del Gobierno central. En lo que va de año (hasta el 30 de junio, último dato facilitado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad) son cinco los que se han formalizado, uno de ellos de sustitución.

Los contratos bonificados permiten a las empresas beneficiarse económicamente por la incorporación a su plantilla de mujeres que hayan sido objeto de violencia de género, como una medida para dotar a estas víctimas de mayores facilidades para acceder al empleo, incrementar su autonomía personal y poner a su disposición todos los recursos creados al efecto, como recoge el Real Decreto 1917/2008, de 21 de noviembre, por el que se aprobó el programa de inserción sociolaboral para mujeres víctimas de violencia de género.

Prácticamente la mitad de esos contratos fueron de carácter indefinido. Hasta el año 2015, los 36 firmados fueron 21 temporales y 15 indefinidos. En cuanto a la procedencia de la mujer, 22 tenían nacionalidad española y 14 eran ciudadanas extranjeras. De estas últimas, cinco suscribieron un contrato indefinido y nueve lo tuvieron temporal.

El número más alto de mujeres a las que se les ofreció un trabajo bajo este programa se registró en 2005 cuando sumaron seis, las mismas que en 2016, en contraposición a los peores años de la crisis económica, con apenas una contratación bonificada en 2007, al igual que en 2011 y 2012. En el resto de anualidades la cifra oscila entre dos y cuatro.

La contratación en la provincia gracias a las bonificaciones a empresas se ha comportado mejor que en territorios similares a Soria. Apenas han sido 15 casos en Teruel en los últimos 15 años;16 en Cuenca;34 en Ávila; 22 en Álava; 43 en Guadalajara y Huesca y 45 en La Rioja.

«Las mujeres quieren trabajar para realizarse, tener una independencia económica, y en este caso aún más porque son las que tienen que sacar a sus hijos adelante. Hay mucha madre coraje», indican desde los juzgados de Soria.

Desde la asociación de mujeres Antígona destacan la importancia vital que tiene para las víctimas de violencia de género el incorporarse al mundo laboral. «Ellas no quieren que se les regale nada, y el ser víctimas de violencia no quiere decir que no quieran o sepan trabajar. Cuando se las contrata demuestran que son válidas y cualificadas y no se les pone nada por delante», señala Concha Baena, quien reconoce que a veces les resulta duro, sobre todo por el estigma al llegar al puesto de trabajo «porque parece que entran con el cartel de maltratada». «Pero como demuestran que valen y son responsables, ese estigma se borra», matiza.

«Necesitan el trabajo por una cuestión económica, pero también psicológica y físicamente, porque la mujer se siente anulada y en el trabajo se ve útil y capaz de sacar adelante a su familia», recalcan desde Antígona.

Residencias de ancianos, «donde pueden descargar una afectividad que han estado tanto tiempo reprimiendo», señala Baena, o empresas del sector agroindustrial y de automoción son con frecuencia los destinos de estas mujeres, a las que se les da la oportunidad de incorporarse al régimen laboral. Dichas compañías obtienen de los juzgados los certificados de que sus contratadas son víctimas de violencia de género, necesario para percibir la bonificación.

Antígona ha prestado su ayuda a una decena de mujeres que actualmente están trabajando acogidas a algún tipo de medida de incentivo para la contratación de este colectivo. «Están contentas porque ellas no son ni inútiles ni inválidas», concreta la presidenta de la asociación.

Empleadores

Según el programa de inserción sociolaboral para mujeres víctimas de violencia de género del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que dirige Fátima Báñez, los empleadores que contraten indefinidamente a estas víctimas tienen derecho, desde la fecha de celebración del contrato, a una bonificación mensual de la cuota empresarial a la Seguridad Social de 125 euros mensuales (suponen 1.500 euros anuales), durante cuatro años. En el caso de que se celebren contratos temporales, la bonificación mensual de la cuota empresarial es de 50 euros (600 euros al año), durante toda la vigencia del contrato. En ambos casos, no es necesaria la inscripción de las víctimas de violencia de género como demandantes de empleo para la aplicación de las bonificaciones.

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