Soria abate 15.000 corzos, jabalíes y ciervos en cotos en la última campaña
La Junta apunta a un enorme aumento en los últimos 25 años que contiene los accidentes. Los permisos por daños en cultivos se autorizan en un 99%. Señala que las poblaciones están estables salvo en el corzo

Macho de corzo bebiendo en una charca.
El control cinegético en la provincia de Soria es siempre tema de actualidad y no sólo por la caza propiamente dicha. Los accidentes de tráfico por la irrupción de animales salvajes, los daños a las cosechas, las posibles enfermedades que se transmiten a la ganadería, la reacción social... Programar la gestión no es sencillo ni depende de un único factor.
Pero ¿realmente existe una superpoblación de corzos, ciervos y jabalíes? ¿Se caza poco y por eso abundan? ¿Se abaten muchos pero las condiciones favorecen su incremento? Las respuestas llegan desde el Servicio de Medio Ambiente de la Delegación Territorial de la Junta en Soria.
Soria
Asaja Soria exige a la Junta que intensifique los controles de la fauna cinegética
Irene Llorente
Lo primero que sorprende es que en los cotos se abaten muchísimos más ejemplares de corzo, ciervo y jabalí que hace unos años. En la temporada 2023-2024 fueron 3.578 jabalíes; 7.373 corzos, con 2.961 machos y 4.412 hembras; y 4.110 ciervos, con 1.597 machos y 2.513 hembras. Un total que deja 15.061 piezas de caza mayor abatidas en los cotos de Soria de forma legal y regulada.
Desde la propia Junta de Castilla y León señalan que estos datos suponen un enorme cambio de paradigma. «Para hacernos una idea de su evolución en caza mayor, hace 25 años apenas se abatían media docena de ciervos y otros tantos corzos en los cotos de caza (siete ciervos y nueve corzos). Y en la actualidad se aproximan a los 10.000 ejemplares entre ambas especies. La calidad de sus trofeos goza de un alto prestigio en el ámbito nacional e incluso internacional».
Fuentes oficiales indican que en los últimos 25 ó 30 años se ha experimentado en muchas Comunidades Autónomas un aumento considerable de las poblaciones de especies de caza mayor, fundamentalmente ciervos, corzos y jabalíes. «Los expertos indican que nos encontramos en la actualidad en el periodo de la historia con más abundancia de estos ungulados».
La tradición, modalidades, cultura y normativa cinegética han evolucionado paulatinamente para adaptarse a esta nueva situación. Hace apenas 50 años se crearon por el Estado las Reservas Nacionales de Caza con el objetivo principal de proteger y conservar a éstas y otras especies cinegéticas porque se encontraban en peligro de extinción. Hoy hay quien las considera 'plaga' y aboga por reducir su número.
«Si se ha llegado a este nivel de aprovechamiento», prosiguen desde Medio Ambiente, «es precisamente gracias al trabajo que se viene realizando en este sector. El Consejo Territorial de Caza de Soria, en el que se encuentran representados todos los colectivos afectados, ha sido pionero e innovador en muchas de sus propuestas, consiguiendo adecuar la normativa para posibilitar, fomentar y potenciar el aprovechamiento cinegético. Los actuales periodos hábiles, la caza de hembras de cérvidos, o las monterías mixtas (ciervo y jabalí) que ahora todos conocemos hace sólo 20 años no hubieran podido realizarse por las restricciones legales existentes».
Pero también hay freno. Desde la Junta se señala que «razones culturales, ideológicas, o de concepción urbana, alejadas de la realidad rural» se suman a «demográficas y el envejecimiento de nuestra población provincial» en el descenso paulatino en el número de cazadores en Soria. «No hay apenas relevo generacional».
Más allá del aspecto cinegético, la gestión influye en los accidentes de tráfico. El año pasado hubo 1.524 siniestros con animales en Soria, un 79% del total de sucesos. A pesar de ello la cifra supuso una disminución del 18% respecto a 2022.
En Medio Ambiente advierten que «no existen soluciones sencillas» y el problema se replica tanto en otras provincias como en otras Comunidades o países. «En Alemania por ejemplo, según las organizaciones de cazadores, sólo los corzos ocasionarían 200.000 accidentes por colisión con vehículos al año. En Castilla y León en el año 2016 rondaron los 3.500. En España se estima que los accidentes ocasionados por todas las especies de fauna silvestre se acercan a los 23.000, en Francia son 100.000 los siniestros, en el Reino Unido 74.000 (y de ellos 60.000 en Inglaterra). Austria, con una superficie seis veces inferior a la española alcanza los 50.000. Estados Unidos supera el millón, con más de 200 víctimas mortales», repasan desde la Junta.
En la provincia los cazadores han conseguido mantener estables en el último decenio las poblaciones de ciervo y jabalí. No sucede lo mismo con el corzo, especie que más daños a cultivos y accidentes ocasiona y que van en aumento año tras año. «Consideramos que el problema radica principalmente en que no se ejerce todavía la suficiente presión sobre las hembras, por distintos motivos. Y ello a pesar de que fuimos la primera provincia de Castilla y León en la que se impulsó su caza ya desde 1995».
La Junta es consciente de ello y especialmente de la siniestralidad por el atropello de corzas. A partir de la información de los siniestros, los censos realizados desde 2013 y lo recabado por los cotos, la temporada pasada se remitió a un total de 80 de ellos una carta para que fueran conscientes de la necesidad de regular las poblaciones de corzas en sus acotados. Se apuesta por incrementar los esfuerzos entre todas las administraciones para que las cifras sigan a la baja.
No obstante advierten que la existencia de fauna salvaje derivará inevitablemente en accidentes con daños para ambas partes, sea un vehículo, el campo de un agricultor o la vida de un lince protegido. En el ámbito agrícola la mayor parte de los permisos solicitados para abatir animales por daños a los cultivos reciben el visto bueno de la administración. Desde instancias oficiales trasladan que «en cuanto a los controles poblacionales por daños de especies cinegéticas en cultivos, se están autorizando el 99% de las mismas, con periodos de control autorizado de 1 mes y con plazos de resolución administrativa menores de 5 días en la mayoría de los casos».
En el plano legal también hay 'movimiento'. La regulación actual, a través de la Ley de caza 4/2021 de Caza y de Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León, ha supuesto la creación de una norma básica de mínimos.
La Junta de Castilla y León propuso ya en la temporada 2023-2024 la exención de la tasa de las licencias de caza y pesca autonómicas. Asimismo se han propuesto medidas que se van a incluir en una modificación de la actual ley, permitiendo adaptar el número cacerías colectivas de caza mayor que se pueden solicitar en los planes cinegéticos a la superficie del coto, posibilitando así la realización de más monterías y ganchos. Existirá la única restricción de que todas las que se incluyan en el plan deben, salvo casos de fuerza mayor, celebrarse. Cabe recordar que desde determinados sectores se ha mostrado preocupación porque no se cazaba todo lo autorizado.
Ante el incremento exponencial que están teniendo las poblaciones de jabalí, se buscan además medidas para posibilitar la caza en aguardos y esperas fuera del periodo hábil. El motivo es el grave problema sanitario que la peste porcina está causando en Europa y la idea pasa por controlar que no acabe saltando al porcino.