Heraldo-Diario de Soria

Agricultura

Soria espera una cosecha un 30% superior a la media con 640.000 toneladas

La Junta calcula unos rendimientos medios de 3.800 kilos por hectárea de trigo y de 3.500 kilos por hectárea de cebada

Las cosechadoras se generalizarán en Soria a partir de la semana que viene.

Las cosechadoras se generalizarán en Soria a partir de la semana que viene.Monteseguro Foto

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Aunque ya se empiezan a ver algunas máquinas por las zonas más tempranas de Soria, lo cierto es que la cosecha no se generalizará en la provincia hasta la semana que viene las perspectivas son muy favorables, con una producción significativamente superior a la de los años anteriores, con rendimientos de 3.800 kilos por hectárea en el caso del trigo y de 3.500 kilos por hectárea para las cebadas. Unos datos medios «buenos» con los que el sector espera remontar tras las dos últimas campañas desastrosas por la sequía, según explica el jefe del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de Soria, José Manuel Ruiz Romera.

Con una superficie sembrada de cereal que ha superado las 180.000 hectáreas, la provincia ha experimentado un descenso en estos cultivos que se ha reemplazado por el girasol, la colza o la veza y los yeros, directamente relacionado con los requisitos de los ecoesquemas de la Política Agraria Común (PAC) que obliga a rotar para recibir las ayudas.

Asegura Ruiz Romera que en general, las condiciones meteorológicas han sido favorables para el desarrollo del cereal en la provincia, presentando en estos momentos buenas expectativas de rendimiento y producción. «El clima ha jugado un papel crucial en la recuperación de la producción de cereal después de una campaña anterior desfavorable».

Así, la cosecha de cereal de invierno de 2024 en Soria se presenta con perspectivas muy positivas, gracias a unos rendimientos y una producción significativamente superiores a los de años anteriores. Y es que es más de tres veces superior a los resultados del año pasado, con 1.110 kilos por hectárea. De hecho, los rendimientos medios se esperan en 3.600 kilos por hectárea, ligeramente inferior a los de la Comunidad Autónoma, que se estiman en 3.900 kilos por hectárea, lo que supone un aumento del 88% respecto a la campaña pasada y un 20% por encima de la media de los últimos cinco años.

Destacan los resultados de trigo, con 3.800 kilos por hectárea, o los 3.500 kilos por hectárea de la cebada, entre un 20 y un 20% más que la media provincial de los últimos años. Un incremento en la producción que se debe a unas condiciones meteorológicas más favorables en comparación con años anteriores, a pesar de las lluvias excesivas en otoño e invierno, que afectaron la siembra de cereales.

Por ello, se espera recoger en Soria más de 640.000 toneladas, la mayor parte de trigo, 335.416 toneladas, y otras 252.361 toneladas de cebada. Además, otras 31.400 toneladas de triticale, 17.613 hectáreas de centeno, y 4.123 hectáreas de avena, según las últimas estadísticas provinciales.

No obstante, a pesar de las buenas expectativas de producción, la rentabilidad de las explotaciones se ve afectada negativamente por la tendencia a la baja en los precios del cereal y el encarecimiento de los insumos. El jefe del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de Soria, José Manuel Ruiz Romera, constata que «el sector espera remontar esta campaña, después de dos desastrosas, con pérdidas notables que generaron un agujero económico serio por los costes multiplicados por tres».

Lo cierto es que la producción de cereal es una parte vital de la economía agrícola de la provincia, contribuyendo significativamente al PIB provincial. Con una producción que supera la media de los últimos años, se espera que este sector continúe siendo un pilar económico importante para la provincia.

Así, ante una previsión de bonanza de rendimientos, el agro contrata el módulo de condiciones complementarias que eleven los resultados de las producciones para garantizar un capital en caso de contratiempos. Para este año se han contratado los complementarios para asegurar 88.002.789 kilos y 18.960.759,93 euros. Algo que en una provincia como Soria, con un nivel de implantación del seguro de un 86% de toda la superficie del cereal, se vuelve complicado mejorar sus porcentajes.

Y es que su nivel de aseguramiento es muy elevado al ser un territorio que en gran parte soporta una climatología irregular y extrema, desde pedrisco a heladas, pasando por sofocantes temperaturas, sequía, e incluso hasta inundaciones, de modo que la producción agraria está sometida a riesgos difíciles de prever y evitar. Por ello, asegurar la tierra se convierte en una necesidad, si se quiere reducir la incertidumbre de los agricultores, ganaderos, acuicultores y propietarios forestales y garantizar la estabilidad de sus explotaciones. Tampoco la situación de los últimos años ha favorecido a la agricultura, dado que se está caracterizando por su gran variabilidad, precisamente con fenómenos meteorológicos muy intensos y extremos.

Además, hasta el momento se han registrado unas 12.000 hectáreas de pedrisco y algún otro daño menor. Habrá que esperar a que se adentre la campaña de cosecha para conocer estos datos que facilita Agroseguro, conforme los asegurados van dando parte de sus siniestros.

Más aún tras los resultados de la última cosecha. La sequía de la primera parte del año y el exceso de lluvias tanto en primavera como en otoño marcaron la campaña, con récord de daños durante 2023, que han dejado siniestros por valor de 44,4 millones de euros. El triple de las indemnizaciones que recibieron los agricultores y ganaderos de la provincia en la anterior cosecha, 12,6 millones, según los datos facilitados por la Agrupación de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados (Agroseguros). Fue además la mayor cantidad registrada en los últimos años, e incluso multiplica por diez la abonada al sector en 2020, cuando fueron 4,22 millones.

Esta situación se reflejó igualmente en la superficie que se vio afectada por los siniestros ocurridos a lo largo de 2023, que cerró con más de 252.000 hectáreas frente a las 139.000 registradas durante el año 2022, de modo que se duplicó el terreno dañado en la última temporada agraria.

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