Presencia de ácaro rojo en gran parte de la provincia
Montes de Soria advierte a los recolectores de setas y hongos

Larva de Neotrombicula autumnalis. Trabajo del veterinario José Luis Serrano.
Los recolectores micológicos tienen que tener cuidado estos días en el monte con la alta presencia del ácaro rojo en gran parte de la provincia. Tal y como indican desde Montes de Soria, se han detectado entre la vegetación baja (brezos o helechos) de las zonas boscosas por encima de 1.200 metros de altitud del puerto de Piqueras. Desde La Póveda hasta Yanguas, así como el valle del Razón, alto de Cebollera y todo Urbión. Pertenece a la familia de los trombicúlidos, casi imperceptibles al ojo humano. En algunas zonas «se les conoce como ‘colorines’ por el característico color rojo bermellón».
Estos ácaros se encuentran entre la vegetación de las zonas de alta montaña. Los adultos y las ninfas se alimentan de restos vegetales en descomposición. Pero son las larvas las causantes de las picaduras. «Suelen acumularse las larvas en los extremos de la vegetación. Y al rozarnos con ellas, se adhieren a nuestra ropa o calzado», indican.
El veterinario soriano José Luis Serrano, explica que «a diferencia del resto de los parásitos a los que estamos acostumbrados, es la larva la responsable del ataque a los animales y al hombre». Para alimentarse, subraya, «la larva busca zonas claramente definidas. En los animales: los interdígitos, axilas, ingles, orejas, párpados y comisuras de los ojos. En el hombre: flexuras de la rodilla y codos, ingles, axilas, genitales y cintura, entre otros. Ataca zonas del cuerpo donde la piel es más fina y permite una mejor fijación del parásito, que a diferencia de las garrapatas, es muy leve por lo que se desprenden con facilidad con el rascado». En humanos , «en principio, no es una afección grave, pero resulta extremadamente molesta debiendo tener precaución con los niños». En perros, «es recomendable acudir a un centro veterinario ante cualquier indicio de picaduras por ácaro rojo».