La Soria antigua se reconstruye
El edificio albergó hace décadas un taller de repuestos, oficinas del Registro Civil y la Sección Femenina; y más cercanas en el tiempo una aseguradora, una inmobiliaria y dos tiendas, una de calzado y otra de alimentación

Arriba, el edificio de la plaza Jurados de Cuadrilla. Abajo, imagen actual.
Los tiempos cambian y modifican las artes. Y en este caso los edificios. Cuarenta años separan una y otra foto de la composición, retrato de un conocido edificio de la ciudad, no histórico, pero sí con protección, situado en la avenida de Navarra con vuelta al chaflán de la plaza de Jurados de Cuadrilla y a la calle Cortes.
El bloque, de tres alturas, con viviendas y bajos comerciales, y que data de 1924/25, llega a la actualidad por su demolición, muy de poco en poco y con la retirada de las molduras decorativas que había en las ventanas. El interior ha sido ya completamente derribado y solo quedan las paredes exteriores. Le sustituirá un inmueble de nueva construcción con 15 viviendas, según un cartel de la constructora.

Al fondo, el edificio con entrada por la avenida de Navarra.
Toda vez que la instantánea actual la tenemos en la retina, animamos a ampliar la foto en blanco y negro -cedida por el Archivo Histórico- y hacer un pequeño viaje en el tiempo. Comenzamos.
A mejor vida pasó el Panda circulando por la ciudad -los primeros se matricularon en Soria a primeros de los 80- y qué decir de los R18 Ranchera. Lo mismo puede decirse del Ford Fiesta y el Crisler 180. Fíjense en la furgoneta del rotativo Soria Semanal, aparcada muy cerca de donde tenía su sede este periódico en 1980, en la avenida de Navarra.

Otra imagen del edificio.
El vehículo en cuestión semioculta un panel informativo donde el Ayuntamiento colgaba información cultural, en una estructura metálica que había también en otros puntos de la ciudad.
Rozando lo icónico, hay dos elementos muy característicos en la ciudad que en esta fotografía casi se dan la mano. Exacto: la cabina de teléfonos, que acabó muriendo de inanición y se retiró finalmente hace unos pocos años, y el antediluviano cartel indicando Parador Nacional Antonio Machado.

Inmueble por el chaflán de la plaza Jurados de Cuadrilla.
Seguimos con la farola de pared que se aprecia en el inmueble de lo que hoy es Unicaja y, en el otro lado de la fotografía, un cartel en el que se lee Gaor. Fue una tienda de ultramarinos y alimentación, que luego regentaron ciudadanos de origen chino. El rótulo está a punto de morir si no lo ha hecho ya; el punto de luz pervive y a ver si es posible que lo siga haciendo muchos años.
Dos últimos apuntes: el abeto, enorme en este 2024, pero jovencísimo hace 40 años; y el cartel de la farmacia, subiendo por la calle Cortes, indicando la botica que había en una transversal entre ésta y la calle Alberca, junto a un pasadizo.
Y de lo visible a lo que no lo es tanto, pero igual de real. El portalón de madera que se adivina en el chaflán era una tienda de repuestos y cambio de ruedas y, justo al lado, había una aseguradora, con el cartel de Zurich.

Otra foto del 'edificio de las cochinillas'.
Sorianos ya entrados en edad aún se acuerdan de que aquí estuvieron unas oficinas del Registro Civil por las que tenían que pasar los recién casados a oficializar el matrimonio. Se ubicaban en la entreplanta del bloque entrando por el portal de la avenida de Navarra. En este edificio tuvo su sede la Sección Femenina del Movimiento y, más cercanas en el tiempo, también se ubicaron en él una inmobiliaria y la zapatería Calzados Alaska.
El inmueble era conocido (y sigue siéndolo) como 'el edificio de las cochinillas', en alusión al mote de la familia propietaria del mismo.