La Capital
Soria contrata una empresa para el «control» de las obras de travesías
El Ayuntamiento de Soria pagará 17.666 euros a una firma para el seguimiento de una intervención que está ejecutando el Ministerio

La rotonda en Avenida de Valladolid frente a Copiso es una de las nuevas estructuras creadas con la humanización de las travesías.
El Ayuntamiento de Soria ha procedido a la contratación de una empresa para afrontar la tarea de seguimiento, control y vigilancia de las obras de las travesías. La capital pagará 17.666 euros en un acuerdo que se extiende durante 8 meses, más o menos el plazo previsto para terminar las obras. El movimiento resulta algo sorprendente ya que se trata de unas obras que ejecuta el Ministerio de Transportes que además ya cuenta con su propio contrato de vigilancia de las obras, formalizado a finales de 2023 y que costará un millón de euros al Gobierno.
Según la información publicada en la Plataforma de Contratación por el propio Ayuntamiento de Soria, se trata de un contrato menor publicado hace unos días a cuya licitación concurrieron tres empresas. El plazo de ejecución, tal y como está explicado, es de 8 meses. La previsión es que las obras de travesías terminen a finales de este año por lo que, en teoría, cubrirá el final de la intervención. El objeto del contrato es muy clarificador: «Servicios de seguimiento, control y vigilancia de las obras en ejecución por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible en las travesías de la carretera N-234 y N-111».
El adjudicatario del contrato es la empresa Gabinete Técnico Estructuras de Hormigón EHE que cobrará por sus servicios 17.666 euros y la fecha del acuerdo, a través de una resolución de Alcaldía, es el pasado 24 de febrero.
La gran mayoría de obras públicas, sobre todo en función del volumen, llevan aparejado un contrato de asistencia para el control y vigilancia de las obras. Ocurre por ejemplo en las obras del Hospital Santa Bárbara o en la construcción de los diferentes tramos de autovías. Normalmente, esas labores de control y vigilancia se realizan por parte de la administración que ejecuta las obras con el objetivo de que la intervención se ajuste a los proyectos aprobados.
En las travesías ocurre algo similar y de hecho, el propio Ministerio, a través del a Dirección General de Carreteras, tiene activo un contrato propio para la vigilancia y control de la intervención que se está desarrollando en Soria. En el año 2023, cuando se inició la primera fase de la intervención, desde el citado departamento se licitó un contrato para el servicio de consultoría y asistencia técnica para control y vigilancia de las obras. El proceso concluyó con la formalización de un contrato con la empresa GPYO Innova en octubre de 2023. Ese contrato tenía un plazo de ejecución de 24 meses, condicionado a la liquidación de la obra. El Ministerio pagará un millón de euros a esa empresa por controlar las obras.
El pasado dado por el Ayuntamiento de Soria es extraordinario en tanto que no es habitual que una administración ‘vigile’ unas obras que está realizando, y pagando, otra. Además, el proyecto de humanización fue trabajado y consensuado por el Ministerio y el propio Consistorio. No obstante, también cabe considerar que la obra de las travesías es una de las más importantes que se están desarrollando en la ciudad por su afección a la propia configuración de la urbe y que además, la ciudad asumirá la gestión de las travesías una vez que concluya la intervención que ahora se está ejecutando.
20 millones de euros y muchas quejas
La intervención de las travesías llega a Soria después de una batalla política extendida durante más de una década. Desde su llegada a la Alcaldía, en 2007, Carlos Martínez defendió siempre la necesidad de que el Gobierno las entregara a la ciudad en perfecto estado para asumir su gestión. La oposición municipal, liderada por el PP, defendió en no pocas ocasiones que era la ciudad la que debía hacerse caso de los tramos urbanos. Finalmente, tras la pandemia y la llegada de los fondos europeos el Ayuntamiento logró arrancar el compromiso del Gobierno para intervenir en las travesías con una inversión que supera los 20 millones de euros.
A grandes rasgos, el proyecto se estructura en tres partes. Una primera que cubre las travesías desde la entrada de Madrid, poco antes de la estación de autobús, hasta el Caballo Blanco, actuando tanto en Eduardo Saavedra como Avenida de Valladolid. La segunda parte está centrada en la parte de Carretera de Logroño y llega hasta San Saturio y de esa parte se desgajó el proyecto para la rehabilitación del Puente de Piedra.
Tras prácticamente dos años de obras y con la intervención encarando la fase final –la culminación está prevista a finales de año–, la intervención de travesías ha supuesto, más allá de las molestias generadas por las propias obras y su influencia en el tráfico rodado, muchas quejas tanto de particulares como de grupos políticos. Estas críticas se han centrado en aspectos como la anchura de los carriles, la eliminación de los giros a la izquierda, la eliminación de aparcamientos, el diseño de las rotondas o la altura de bordillos que en algunos casos dificultan la apertura de las puertas de los vehículos.
El equipo de Gobierno del Ayuntamiento, incluido el propio alcalde, Carlos Martínez, ha dado respuesta a estas quejas apelando a la prudencia. El regidor ha defendido públicamente el trabajo de los técnicos e incluso hizo un llamamiento a esperar al completo desarrollo de las obras para evaluar las mismas. Martínez ponía como ejemplo otros cambios importantes en la ciudad que inicialmente fueron cuestionados y que luego demostraron su eficacia. De la misma forma, recordó que antes de proceder a la recepción de las travesías el Ayuntamiento comprobará que «estén en perfecto estado de revista». Ahora, además de la valoración de los técnicos municipales, contará con el apoyo de una empresa externa para comprobar que las travesías se ajustan al proyecto aprobado en su momento.