María Martínez, pastora y artesana textil: "Trabajar con la lana es una forma ideal de encontrar el equilibrio cuerpo-mente"
Un pequeño pueblo de Soria acoge una experiencia única en su género en la que una mujer cría las ovejas de las que luego saca la lana que hila, tiñe si llega el caso y teje la prenda, además de sacar tiempo para dar talleres de hilado y transmitir este saber perdido

María Martínez con sus ovejas.
Desde el primer momento en el que María Martínez Aceña comenzó a trabajar con la lana sintió como si las manos de sus ancestros guiaran las suyas. Sobre todo las de aquellas mujeres que fueron las principales encargadas de desempeñar esta labor que fue tan importante en el pasado y que, poco a poco con el paso del tiempo, ha ido olvidándose en su forma más tradicional de ser trabajada. Y, por el objetivo de que la artesanía textil no se pierda, lucha cada día María Martínez Aceña, una mujer de 44 años que con cada una de sus labores recupera y transmite saberes que no se deben dejar caer en el olvido.
Tiene su taller textil en la localidad soriana de Oteruelos, donde además cuenta con un pequeño rebaño de ovejas. «Solamente tengo cinco, es un animal que me encanta y además me regala su lana. Las tengo desde que empecé con esto del hilado y el tejido, hace ya casi una década. Aunque he ido cambiando de razas hasta dar con la oveja Ouessant, que son las que tengo actualmente. Son ovejas enanas y muy rústicas que se adaptan muy bien al terreno. Además, las hilanderas apreciamos mucho su lana porque es muy heterogénea y permite obtener diferentes hilos con un mismo vellón», explica María, apuntando que en su taller «utiliza máquinas y herramientas que sólo necesitan mis manos y pies para funcionar «.
Asegura que desde pequeña siempre le ha gustado crear. Aunque su abuelo era sastre y su abuela una gran costurera, su afición por la lana viene de su interés por la cultura tradicional y los saberes populares. «Me di cuenta que un proceso, -que durante milenios se había hecho en todos los hogares como es el de la transformación de la lana en hilo-, hacía ya varias generaciones que había dejado de transmitirse. Quise aprender a hacerlo yo misma, y desde el primer momento en que mis manos tocaron la lana me quedé enganchada a ella. Luego eso trajo el aprender a tejer a dos agujas, con el telar, los tintes naturales, la máquina de calcetines...», añade.

La protagonista de esta singular historia se llama María Martínez y vive en un pueblo de Soria.
María, de la oveja al cardado de lana e hilado (1)
Explica María que el proceso de la lana «comienza con la selección de los vellones en el momento de la esquila. Luego hay que lavarla, escarmenarla, cardarla, hilarla, teñirla (si es el caso) y tejerla. No es un proceso complicado, pero si muy lento, por eso requiere de tiempo, mimo y mucha paciencia, algo que tristemente escasea en nuestra sociedad actual. Sin embargo, también es un proceso terapéutico, yo diría que meditativo. Mediante el hilado de la lana conectamos con nuestro yo más ancestral y recuperamos habilidades y destrezas olvidadas. En una época llena de prisas y estrés, trabajar con la lana es una forma ideal de encontrar el equilibrio cuerpo-mente».
Trabaja con muchas técnicas: tejido con agujas, ganchillo, telar de bajo lizo, su centenaria máquina de calcetines, fieltro... Con la lana hace jerséis, calcetines, paños, telas, chales, bufandas... incluso hadas, duendes y demás figuritas mágicas que hace trabajándola con la técnica del fieltro agujado. Confiesa que lo que más le gusta es el hilado, «la magia de transformar un vellón sucio en un hilo con el que crear todo tipo de prendas, y también los tintes naturales, que siempre te sorprenden y dan unos colores súper vibrantes difíciles de igualar con los tintes sintéticos».
María no se dedica a esto profesionalmente, sino que es un hobby con el que pasa muchas horas. Ella es técnico en Salud Ambiental y trabaja en un laboratorio de investigación y caracterización de la biomasa y los biocombustibles sólidos. «Eso es lo que me da de comer físicamente, pero la artesanía textil es la que alimenta mi alma», asegura.

La protagonista de esta singular historia se llama María Martínez y vive en un pueblo de Soria.
María, de la oveja al cardado de lana e hilado (1)
«Este trabajo se ha perdido porque ha cambiado nuestra manera de vivir. Antes eran autosuficientes en todo lo que podían, casi todo se hacía en casa y necesitaban trabajar la lana, el lino y el cáñamo para proveerse de ropa. Ahora, podemos ir a la tienda y comprarla por poco dinero. Aunque eso también tiene un gran coste medioambiental y social del que no somos del todo conscientes. Deberíamos reflexionar sobre esto e intentar volver a vestirnos con prendas de fibras naturales hechas de una manera ética y sostenible», argumenta María.
«Creo que afortunadamente cada vez se valora más el trabajo artesano, aunque la mayoría de países europeos nos llevan mucha ventaja en esto. En España es muy difícil dedicarse a la artesanía, en general la gente no está dispuesta a pagar lo que realmente valen las cosas hechas a mano, no se suele valorar todo el trabajo que una pieza artesana lleva detrás. Además la administración tampoco ayuda mucho ni facilita las cosas.
María Martínez Aceña reconoce que trabajar con la lana le aporta paz, «es una sensación preciosa y difícil de explicar con palabras. Yo creo que todos esos milenios de trabajo con la lana han quedado grabados en nuestra memoria atávica y nos damos cuenta de esto cuando trabajamos con ella», concluye la artesana.

La protagonista de esta singular historia se llama María Martínez y vive en un pueblo de Soria.
María, de la oveja al cardado de lana e hilado (2)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (3)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (4)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (5)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (6)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (7)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (8)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (9)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (10)

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María, de la oveja al cardado de lana e hilado (11)

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