Heraldo-Diario de Soria

Industria

Ondara marca septiembre para la vuelta a la actividad con los primeros cultivos

La empresa espera el 3 de junio la autorización de la Agencia del Medicamento. Asegura que hay «bastantes avances» en la búsqueda de inversores, procedentes de Estados Unidos

La fábrica de Ondara en Garray.

La fábrica de Ondara en Garray.MARIO TEJEDOR

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La situación de Ondara Directorship requiere una visión positiva para seguir confiando en que, después del primer expediente de regulación de empleo, ERTE, el 26 de abril de 2021, y un revés detrás de otro, el futuro será halagüeño. En un momento de espera para la nueva autorización del cultivo de cannabis para uso medicinal por parte la Agencia Española del Medicamento, se echa encima una nueva prórroga del ERTE, será la sexta ya, con la intención de la empresa de mantener la vinculación con los trabajadores para incorporarlos en cuanto sea posible.

Y esa posibilidad pasa todavía por varios condicionantes que han de superarse. «Si todo va bien», puso por delante el director de la planta, Víctor Cabrerizo, a tenor de los constantes problemas que han surgido en el pasado, en agosto se iniciaría el cultivo. Sin prisas, septiembre es «un plazo razonable».

Cabrerizo matizó que «junio tiene que ser clave», aunque sólo el punto de partida. El primer paso esperado es el permiso que debe conceder la Agencia Española del Medicamento para la autorización del cultivo. Se trata de una renovación porque caduca en junio el anterior, aunque Ondara ni siquiera lo estrenó porque determinó que las plantas que llegaron hace unos meses no estaban en condiciones. Las anteriores murieron en el viaje y ahora se ha preparado una mejor logística y han «aprendido de los errores», explicó el director de la planta situada en Garray, en el borde del Parque Empresarial del Medio Ambiente, PEMA.

El plazo dado por la Agencia para contestar es de tres meses que acaba el 3 de junio, ya que la solicitud se hizo por parte de la empresa en marzo dado que se acercaba la caducidad del anterior permiso. Hasta ahora no ha exigido ninguna documentación adicional, lo que se interpreta como una buena señal, aunque podría hacerlo ese día, con lo que los plazos volverían a cero. La confianza está puesta en que no ocurra así puesto que se trata de una renovación. La empresa hubo de formalizar la nueva petición incluyendo el cambio de proveedor de las plantas de cannabis que esta vez son de Estados Unidos, nacionalidad del propietario de la fábrica garreña, David Engel.

Una vez que Ondara cuente con ese permiso, poniéndose en el escenario deseado, para el 3 de junio, ha de solicitar uno más, individualizado para la superficie concreta de cultivo que la empresa va a emplear. Algo en lo que la Agencia Española del Medicamento puede tardar entre dos y tres semanas, como ocurrió el año pasado, estimó Cabrerizo.

Una vez que queda autorizada dicha licencia, la definitiva tiene que ver con el permiso de importación del nuevo material genético de cannabis, lo que puede tardar aproximadamente otro mes, que pondría el escenario temporal en agosto, «si todo va bien». Sin prisas, y teniendo en cuenta las circunstancias del periodo estival, septiembre sería «un plazo razonable», insistió el responsable de la fábrica.

Y a partir de ahí, comienza el proceso de cultivo, cosechado, secado, etc, de modo que la venta de producto no será ya «hasta 2026», porque la producción tardará unos cinco meses en salir con unas cantidades que pueden variar notablemente, «entre dos y seis toneladas», mencionó el director.

La empresa irá incorporando personal de forma paulatina cuando arranque el proceso, como ya ha ido avanzando. «Empezaríamos con grupos de seis o siete trabajadores para formarles, porque hay que formar a todos, con la intención de ir sumando cada más o menos 20 días», especificó Cabrerizo.

Hasta que vaya saliendo producción y se obtengan por lo tanto los primeros beneficios por la venta –ya existe un compromiso de compra por parte de un cliente–, lo que Ondara necesita es financiación. «Hay bastante avance en ese sentido», afirmó el director de la planta refiriéndose a la buscada inversión privada que llegaría de Estados Unidos. El objetivo es ampliar capital con la incorporación de nuevos inversores que ya han mostrado interés. «Hay un grupo de inversores en Estados Unidos que quieren formar parte», reconoció, pero evidentemente no darán el paso hasta que estén todos los permisos y la rueda empiece a girar.

Cabrerizo, que quiso destacar «el esfuerzo personal» que está haciendo la propiedad para mantener la empresa abierta, afirmó que entiende «el desánimo» en los trabajadores, pero considera que nadie se va a marchar «a estas alturas», porque tienen unos derechos adquiridos que quieren conservar.

Vinculándolo a todo ello, desde la empresa recalcaron que el mercado del cannabis «está creciendo mucho de nuevo y la tendencia es muy positiva, sobre todo en Alemania, referencia en Europa». «Sabemos que va a funcionar», concluyó Cabrerizo.

Mientras tanto, la empresa y los sindicatos constituyeron el lunes pasado la comisión negociadora y las reuniones comienzan hoy, una semana después, con la sensación de que es necesario un cambio de rumbo. «Si se puede, hay que hacer algo», afirmó la responsable de Industria de Comisiones Obreras, Amor Pérez, sobre la negociación del empleo en una planta donde si algo ha podido ir mal, así ha sido. Pura Ley de Murphy.

La sexta prórroga propuesta por la empresa también sería por nueve meses, y empezaría ya en junio, una vez que concluya la actual el 31 de mayo. UGT y CCOO volverán a buscar fórmulas que permitan liberar a los trabajadores porque el gato escaldado, del agua fría huye.

La empresa tiene una deuda de unos 11.000 euros por cada empleado, es decir, unos 500.000 euros en total.

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