Soria se encamina a los 10.000 certificados energéticos y 1.500 están ya caducados
Un visado requerido por ley desde junio de 2013 para todos aquellos que a partir de entonces quisieran vender o alquilar sus inmuebles si estos eran anteriores a 2007

Son ya 10.000 visados energéticos
Soria se encamina a la ‘barrera’ de los 10.000 certificados energéticos emitidos, una cifra impulsada por el alquiler y compra de la vivienda de segunda mano, ya que se trata de un visado requerido por ley desde junio de 2013 para todos aquellos que a partir de entonces quisieran vender o alquilar sus inmuebles si estos eran anteriores a 2007. Así, son ya 9.991 ‘carnés’ emitidos, la mitad, 5.407, en la capital.
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Irene Llorente
Pero lo cierto es que ya hay 1.593 certificados que han caducado, lo que supone un 16% del total, y sus propietarios deben actualizarlos porque de lo contrario no podrían realizar ninguna transacción inmobiliaria. Cabe recordar al respecto que tienen una validez de 10 años, excepto los de clase G, de cinco años. Porque la finalidad del certificado de eficiencia energética es dar un elemento decisorio más al comprador o arrendatario y realizar este trámite puede conllevar cuatro o cinco días si se tiene en cuenta la visita del técnico, la elaboración del informe y la presentación en el registro.
Además, hay otros 476 que han causado baja por actualización, aquellos que se han cancelado o eliminado antes de su fecha de caducidad, algo que puede ocurrir por diversas razones, como la realización de reformas que mejoran significativamente la eficiencia energética o un cambio de uso del edificio.
No obstante, la realidad es que apenas un 10% de las viviendas construidas antes de 2007 cuentan con el certificado, ya que en la provincia hay una ‘bolsa’ de 70.000 casas anteriores a 2007 que en caso de ponerse a la venta o en arrendamiento deben obtener el estudio energético, o se podrían enfrentar a sanciones de entre 300 y 6.000 euros, según la citada ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas, que aprobó el Gobierno en junio de 2013.
Desde entonces la Junta de Castilla y León ha dado vía libre a 9.991 visados de eficiencia energética en la provincia de inmuebles, entre viviendas y edificios terciarios, construidos antes de 2007, cuando entró en vigor el nuevo Código Técnico de Edificación, que obligaba a contar con este requisito de eficiencia energética para todos los propietarios que quieran vender o alquilar sus inmuebles si sus viviendas son anteriores a 2007.
El certificado otorga una calificación entre la A y la G a las viviendas en función de sus características para favorecer la promoción de aquellas con menos consumo y las inversiones en ahorro de energía, ya que la nota que obtiene cada inmueble debe aparecer en los anuncios de venta o alquiler y ser entregada a los compradores o inquilinos. No obstante, de momento sus resultados, sean buenos o malos, no acarrean consecuencia alguna por ahora a nivel medioambiental, ya que aunque el documento sí incluye propuestas de mejora para reducir las emisiones y propiciar el ahorro, no son vinculantes, dado que el documento es sólo de carácter informativo. Sirve para que el comprador o arrendatario conozca las cualidades de la vivienda y sus déficit tanto en la emisión de dióxido de carbono como en el consumo de energía. Por ahora sólo a través de denuncias de arrendatarios o compradores o de las propias inspecciones de Consumo que realiza la Junta a los anuncios de los alquileres o las ventas se puede ‘controlar’ que los inmuebles tengan o no el certificado.
Lo cierto es que de ese total de 9.991 visados ‘aprueban’ una de cada cinco, 1.799, teniendo en cuenta las viviendas que van de la A a la C. El resto, suspende en eficiencia energética, según los datos facilitados por la Delegación de la Junta en Soria.
El 82% son calificados de la letra D hasta la G. Y la mitad de ellas cuenta con la calificación E, muy por debajo del nivel considerado como óptimo tanto para el medio ambiente como para el bolsillo. Son 878 los que han obtenido la calificación A y 296 la B, 625, el certificado C, 1.419 consiguieron la calificación D, 4.892 la E, 962 la F y 919, la G. Esto supone que el grueso de las edificaciones que cuentan con el visado energético desde el 1 de junio de 2013 emite más de 17 kilos de CO2 por cada metro cuadrado de vivienda al año y la mitad de ellos supera los 26 kilos por metro cuadrado, cifras muy por encima de los 6,8 kilos por metro cuadrado de las viviendas más eficientes que cuentan con la letra A. Es más, un 10% de los inmuebles certificados se encuentra en la franja roja (la letra G), la menos eficiente y con emisiones de más de 70,9 kilos por metro cuadrado a la atmósfera. Cálculos a partir del análisis del aislamiento de las viviendas, desde las paredes, suelos y techos hasta las ventanas y puertas, y también los equipos de calefacción, refrigeración y ventilación, si los hubiera.
Además, más de la mitad de este total de certificados emitidos en la provincia de Soria se han realizado en la capital, 5.407, tal y como indican los datos del Servicio Territorial de Industria. Hay 669 tarjetas de eficiencia emitidas en El Burgo de Osma, y 671 en Almazán. En cuarto lugar, San Esteban, con 332 certificados y después, Golmayo, con 314. Ólvega, San Leonardo y Medinaceli siguen la lista, con 283, 159 y 131, respectivamente. Después, Arcos, Ágreda y Navaleno, con 123, 112 y 105 visados, respectivamente. El resto de municipios ya tienen menos de cien.
En función del uso del edificio también se clasifican estas ‘tarjetas’ de eficiencia energética. La mayor parte se emitieron para viviendas, 9.187. De ellas, 6.322 se corresponden con viviendas individuales en bloque, 1.468 unifamiliares adosadas, 736 unifamiliares aisladas, 311 unifamiliares pareadas, y 350 bloques de viviendas completos. Además, se registraron otros 321 certificados a locales, a 73 oficinas, 109 inmuebles dedicados a otros usos terciarios, 82 hoteles y residencias, 61 centros docentes, 33 edificios sanitarios, 67 inmuebles administrativos, 24 espacios comerciales, 28 instalaciones deportivas y seis edificios de oficinas.