Heraldo-Diario de Soria

Cinco sacerdotes extranjeros rejuvenecen la ‘plantilla’ de la Diócesis de Osma-Soria

Los religiosos proceden de Colombia (3), Nicaragua y Camerún y tienen entre 35 y 50 años

Álvaro Chávez, en la parroquia de Almazán.

Álvaro Chávez, en la parroquia de Almazán.HDS

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Soria

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«Quería cambiar a otro tipo de experiencia de misión» y recaló en una de las provincias más despobladas de España. Arribar en la Diócesis de Osma-Soria desde miles de kilómetros no fue un choque, porque el objetivo era el mismo que en cualquier otro lugar del mundo, pero sí un salto notable. Y es que los primeros destinos de Álvaro Félix Chávez Chavarría (Managua, Nicaragua, 1975) fueron Japón, Estados Unidos y Uganda. Natural de Nicaragua, fue el primer cura extranjero en la diócesis. 

«Soria también es una misión», dice. Llegó en 2020 y, después de pasar por El Burgo de Osma y Ágreda, lleva casi dos años como párroco en Almazán. Chávez es uno de los cinco sacerdotes no españoles que forman parte de la plantilla diocesana, tres de los cuales son de Colombia.

Junto a él ofician en tierras sorianas William-Fernando Zárate Delgado, recién nombrado párroco de Vinuesa-El Royo; Jaime Castañeda, en Ólvega; y Víctor Adrián Gómez Alzate, párroco en pueblos de la zona de Arcos, los tres de Colombia. Además, ejerce como adscrito en la parroquia de El Burgo de Osma Mark Alphonse Kodjo Migna, de Camerún. Tienen entre 35 y 50 años.

William Fernando Zärate, en su toma de posesión como párroco de Vinuesa.

William Fernando Zärate, en su toma de posesión como párroco de Vinuesa.OSMA-SORIA

Los cinco llegaron a la provincia de Soria directamente desde fuera de España y, desde que en 2020 lo hiciera Álvaro Chávez, han venido «a razón de uno por año. En sus diócesis hay muchas más vocaciones», explica Mario Muñoz, delegado del Clero en Osma-Soria, que pone sobre la mesa el principal problema de la diócesis, ya conocido: «Es una de las diócesis menos pobladas, con 500 parroquias y una escasez grande de sacerdotes, que tienen una edad media muy alta».

La ordenación de sacerdotes en la provincia llega a cuentagotas. La última fue la de José Antonio García Izquierdo, a punto de cumplir 41 años y ordenado sacerdote en 2021.

La radiografía en cifras de la diócesis es la siguiente: hay 78 sacerdotes, de los que 53 están en activo, de los cuales dos ejercen su magisterio en misiones. El resto, un total de 25, están jubilados. Teniendo en cuenta estas cifras, facilitadas por Mario Muñoz, la presencia de sacerdotes extranjeros supone el 9,4% de los que están en activo.

Su incorporación, pues, significa «una ayuda grande». Aún así, la balanza no se equilibra, puesto que «el número de sacerdotes que cada año se jubila canónicamente o fallecen es bastante más alto que el de los que, con el paso de los años, van viniendo de otros países».

Sobre su integración, el sacerdote sostiene que «es buena. Cuesta un poco por parte de las dos partes. Hay que tener esa flexibilidad de que nuestra diócesis tiene sus características y el sacerdote que viene, pues viene también una cultura diferente. Pero la acogida es buena».

Así lo cree también Chávez quien se siente «muy acogido» en Almazán, donde acaba de pasar sus segundas fiestas de la Bajada que ha vivido «mejor que el año anterior». Catequista de Confirmación y miembro de la Pastoral de Juventud, con la que fue al Jubileo de Portugal, el sacerdote cita a Abilio Martínez Varea -hasta ahora obispo de Osma-Soria y a punto de tomar posesión en Ciudad Real-, quien le presentó a la diócesis soriana, ya que tenían un amigo común en La Rioja.

Con una estancia de 13 años en Uganda de misionero, el hoy párroco soriano fue a La Rioja a visitar a una amigo y allí conoció al prelado oxomense, riojano. "'Tengo necesidad de curas, pero no los busco, me dijo don Abilio, y aquí estoy", comenta el nicaragüense, que nunca ha ejercido en su país natal. En Soria está de fidei donum, lo que coloquialmente se conoce como 'de prestado'. Y es que la diócesis a la que pertenece está en Japón, país en el que se ordenó.

El hecho se explica por su experiencia del Camino Neocatecumenal, que comenzó en Nicaragua, donde nació su vocación sacerdotal. "Fui a Japón a un seminario misionero del Camino Neocatecumenal y allí me ordené", cuenta el sacerdote, remontándose a 2001. "Sea donde sea, vamos a evangelizar, con nuestros retos y nuestros fracasos", apostilla.

La edad de jubilación canónica son los 75 años, «pero todos siguen hasta que no pueden más. Y cada año hay muchas bajas por diferentes motivos», asevera el responsable diocesano del Clero. En el Seminario Santo Domingo de Guzmán, en El Burgo, hay cuatro seminaristas que preparan su ordenación, tres extranjeros y uno español, «pero el número de bajas es mucho más alto que el de ordenaciones».

Algunos ejemplos con nombre y apellido confirman las palabras del delegado del Clero. A punto de cumplir los 85 años se encuentra el deán de la Catedral, Jesús Lapeña; y siguen también en activo Martín Zamora, en pueblos de El Valle, con 83 años; Ricardo Pancorbo, de 83, en pueblos de Tierras Altas; y Armando Mateo López, en Espejón, que frisa la misma edad.

«La labor que hacen es ejemplar. La mayor parte de los sacerdotes de nuestra diócesis aguantan hasta que ya no pueden más, o sea, hasta que a veces ya no pueden conducir o estar pues 40 minutos celebrando», comenta Muñoz, que añade: «Es un testimonio muy grande para los sacerdotes que somos más jóvenes y también algo que tiene que valorar los fieles».

El obispo de Soria, a la izquierda, en un encuentro con jóvenes sacerdotes esta semana.

El obispo de Soria, a la izquierda, en un encuentro con jóvenes sacerdotes esta semana.OSMA-SORIA

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