Heraldo-Diario de Soria

Rafael Santandreu: «La sociedad potencia la ‘necesititis’ y esto nos convierte en neuróticos»

La filosofía de vida ya la enunciaron los estoicos, necesitar poco. "Cuando se requiere muy poco para ser feliz, uno se vuelve tranquilo y agradecido, lo cual es la base de la felicidad", asegura el psicólogo y divulgador

El psicólogo y escritor Rafael Santandreu.

El psicólogo y escritor Rafael Santandreu.Montesegurofoto

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El arte de no amargarse la vida, Nada es tan terrible, No hagas montañas de granos de arenas, son títulos indicativos del trabajo que desarrolla el psicólogo y divulgador Rafael Santandreu, especializado en libros de autoayuda, quien trasmite que la felicidad puede conseguirse pero hay que trabajarla. La clave está en necesitar poco, en todos los sentidos. Pero la sociedad actual transmite precisamente lo contrario, «la necesititis», y eso está provocando cada vez más enfermedades mentales. El escritor abrió el pasado jueves el Mes de la Salud de la Fundación Científica Caja Rural de Soria.

Pregunta. ¿Qué opina, el optimista es un ingenuo o es la filosofía de vida adecuada para afrontar el día a día?

Respuesta. La filosofía adecuada ya la enunciaron los filósofos estoicos en el siglo I y sigue siendo la clave: se trata de necesitar poco. Cuando necesitas muy poco para ser feliz, te vuelves tranquilo y agradecido, lo cual es la base de la felicidad.

P. ¿Necesitar poco? ¿En qué ámbito?

R. En todos, no sólo cosas materiales sino también inmateriales. Por ejemplo, no necesitar ser listo ni extrovertido. Estar convencido de que siendo feo, tonto y torpe eres una persona valiosísima que ya lo tiene todo para ser súper feliz.

P. ¿Qué no está haciendo bien la sociedad actual donde cada vez hay más pacientes de salud mental?

R. La sociedad transmite la filosofía contraria, potencia la ‘necesititis’, la creencia de que necesitamos mucho para estar bien y esto nos hace neuróticos: ¡Tengo que hacerlo todo bien o mi vida será un desastre!

P. Recomiéndenos alguna pauta básica para ser más felices.

R. No terribilizar jamás, acostumbrarse a minimizar todas las adversidades del día a día, en vez de dramatizar. Te aseguro que en la medida en que hagas eso, cada día tendrás una mejor vida interior.

P. La teoría está al alcance de cualquiera que lea sus libros, ¿la práctica también?

R. Tenemos que cambiar de filosofía en profundidad. Si lo hacemos solo superficialmente, solo alcanzaremos resultados superficiales. Hay que trabajar cada día con intensidad para cambiar nuestro diálogo interno. Eso está demostrado con más de 2.000 estudios.

P. ¿De todos los problemas que aquejan a la gente, en general, cuál cree que es el más difícil de abordar desde el punto de vista psicológico?

R. En el trastorno de ataques de ansiedad la persona vive cada día unos episodios de miedo agudo que vienen de la nada. Se le acelera el corazón, se ahoga y piensa que está a punto de morir. Mi equipo y yo hemos tratado a más de 5.000 de esos casos y la gran mayoría, en menos de seis meses, están perfectamente. Aprenden a remodelar su mente y se sienten más fuertes y felices que nunca.

P. ¿Qué aporta su último libro No hagas montañas de granos de arena?

R. Entre otros temas, hablo sobre adelgazar, tener éxito, terapia de pareja… porque todas las tareas de la vida son fáciles si tienes la mentalidad correcta o muy complicadas, si te pones en modo lucha. La buena noticia es que esa mentalidad se puede aprender.

P. En su libro también habla de duelo.

R. Incluso para eso hay una mentalidad adecuada. Existe una manera de entender la muerte que lo cambia todo. Ya no la ves como el fin o algo que no debería haber pasado y eso es un alivio maravilloso.

P. Eso es lo que hacen los creyentes, ¿no?

R. Al menos en esto, tienen una herramienta poderosísima. Y como explico en el libro, todos podemos adquirirla. Se puede aprender incluso a ser creyente.

P. ¿Y cómo se supera ese duelo?

R. Hay varias maneras, pero en mi último libro hablo de la carta especial. La carta más poderosa para superar un duelo, que es tener la creencia, lo más profunda que se pueda, de que la otra persona sigue viva en el más allá. Y mucho mejor que aquí en la Tierra. La siguiente pregunta es, vale, ¿pero eso cómo se puede adquirir? Yo explico varias vías. Una es el estudio del fenómeno, que yo lo introduzco ahí, de las experiencias cercanas a la muerte. Conoces lo del túnel, la luz... Los estudios serios sobre el tema apuntan a que esas experiencias no son una alucinación, no pueden serlo de ninguna manera, por las razones que explico, y que, aunque te parezca mentira, es una experiencia real. Lo cual significa que por extraño que nos parezca, en cuanto nos morimos pasamos a otro nivel de conciencia diferente y que, además, es mejor que esto. Ésta es una vía científica porque es un estudio serio. Para mí, ésta es la mejor vía, si puedes entrar. Hay gente que, pese a eso, son tan escépticos que no pueden. Hay otras vías también, pero ésta es la mejor.

P. ¿Cómo aprender a afrontar la muerte?

R. Para todo lo que nos sucede en la vida, hay una manera de entenderlo que te hace estar armónico y querer aprovechar lo que tienes entre manos, y hacer cosas maravillosas. Y una lectura que no. Incluso la de la muerte, incluso la de la enfermedad. Hay gente que ha encarado una enfermedad diciendo, «voy a ser el mejor enfermo que hay en España de esto. Voy a cuidarme, a hacer todo lo que esté en mi mano, voy a informarme, hasta voy a escribir un libro sobre cómo ser el mejor enfermo de esta enfermedad». Qué diferente actitud. Frente a todo hay otra actitud, incluso frente a la muerte. En mi último libro, No hagas montañas de granos de arena, hablo del fenómeno de la muerte y los duelos, y existe una manera de entender la muerte en la cual la encaras con serenidad y constructivamente.

P. Habló en su conferencia de que la mente también se entrena.

R. Está comprobado, validado por miles de estudios, ese entrenamiento para la mente. Hasta ahora, sabíamos que hay un entrenamiento para la salud física, que no sólo es hacer lo que te da la gana e ir al médico después cuando tienes problemas, sino que podemos fomentar la salud física. Lo hemos aprendido y la gente va al gimnasio, come bien, no abusa de lo que no debe. Pero éste es el momento en el que estamos aprendiendo que también existe un entrenamiento para la mente. Es diferente. No se va a un gimnasio, pero hay un trabajo para hacer. Básicamente es trabajar sobre nuestro diálogo interno. Lo que nosotros nos decimos a nosotros mismos todos los días. Hay gente que tiene un diálogo interno más positivo y constructivo y a veces nos dejamos caer en un diálogo interno más destructivo. Nosotros sabemos que si copiamos ese diálogo interno que tienen las personas más fuertes y felices, adquieres su fortaleza emocional.

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